lunes, septiembre 14, 2009

vértigo (1996, ismael serrano)

Día CINCO. El despertador se ha mostrado despiadado a eso de las cinco de la “madrugada” y no ha me ha permitido seguir disfrutando de mi cama. De la última noche, en bastante tiempo, en MI cama... Bueno, el despertador y la RENFE, que me temo, que no tenía previsto retrasar la salida de uno de sus trenes con dirección a la capital del Reino, porque yo llegase tarde. Así que, arriba, aseo personal y rematar los últimos detalles de la cantidad de cosas que me llevo en esta segunda tanda... No voy a acudir al tópico ése de que parecía Paco Martínez Soria en la gran ciudad, pero es la idea. Una maleta grande rellena por encima de su capacidad, un par de trajes, el portátil con el que poder contar estas aventuras y otro paquete más, me he trasladado hasta aquí... Ya no sé si la gente me miraba raro o no. No lo sé. Tampoco me importa. Sólo estaba pensando en llegar a casa... A mi nueva casa, se entiende...


En casa estaba Deivi. Un tipo muy agradable, quizás la conversación no es su fuerte, posiblemente, entre otras cosas, porque soy un elemento extraño que acaba de entrar en su vida... Después de instalarme hemos estado charlando un ratito. Es calladito, pero muy listo, el tío. Total, que también ha tocado hacer compra, porque tengo el vicio de comer dos veces al día (un café bebido en el desayuno no es una de las comidas del día) y, de momento, de aire no me alimento, así que ....


En lo laboral, ya he empezado a topar con la administración. O, concretamente, con los funcionarios, de esos que por la mañana no trabajan y por la tarde no van... Todo el santo día para que me cojan el teléfono y no hay manera. Si sólo quiero que me den cita para la semana que viene... Veremos qué pasa con este tema. Seguiré informando...



PD: ¿Por qué, a los que somos de provincias, acudir a una gran capital nos hace sentirnos como hormiguitas? ¿Complejo de inferioridad? ¿Temor a lo desconocido?

viernes, septiembre 11, 2009

canción del auto nuevo (1975, gaby, fofó y miliki con fofito)

Día DOS. ¡Cómo cambian las cosas! Si ayer tardé la intemerata en dormirme, lo de anoche fue como el día y la noche. No había puesto el segundo pie en la cama y ya estaba completa y profundamente dormido. Posiblemente ayudó la cena con el jefe más el vino con el que se acompañó a tan necesaria ingestión. Entre que tenía hambre y que el jefe apenas bebe... pues eso, que caí rendido. Supongo que también hubo algo de liberación de presiones y de tranquilidad y relajo en cuanto a lo que se espera de mí y lo que yo mismo me exijo. En definitiva, un día muy cargadito de emociones y de actuaciones que he tenido que realizar y que, al final, he pagado con un cansancio supino.


Así que después de la cena, un viajecito en el suburbano y caer casi inconsciente al acostarme.... el despertador no me ha dado tregua, ha sonado cuando con más cariño me abrazaba Morfeo. Y puesta en marcha, ducha rapidita y de nuevo, de citas y reuniones. Primero una reunión con los jefes, luego otra reunión, ésta ya de negocios, y para finalizar una última, pero, en este caso, alrededor del yantar. Muchos datos, mucha información, teléfonos, direcciones decorreos electrónicos.... Y, para acabar, me vuelvo al pueblo a pasar el fin de semana, así que he pasado en un visto y no visto por el hogar, he recogido la maleta y a la carretera....


Reconozco también que, durante el viaje, me he dormido durante unos cuarenta minutos.... Lo siento, pero lo necesitaba y, además, la vuelta al pueblo tenía su miga... Quinientos ochenta kilómetros, aproximadamente, con tres paradas intermedias para que se apeasen mis compañeros de viaje en sus lugares de residencia..... Total, que si bien la conversación a lo largo de este regreso ha estado salpicado de anécdotas, risas, llamadas de teléfono, mensajes, discusiones, confesiones en voz queda, .... lo cierto es que ha sido algo de paliza...



PD: ¿Por qué siempre toca despertarse y levantarse cuando estamos en lo mejor del sueño? ¿Por qué la vuelta a casa resulta siempre tan gratificante?
jueves, septiembre 10, 2009

cuatro ases (1903, cassius marcellus coolidge)

Día UNO. La de Dios. Me ha costado dormirme lo impensable. Como casi siempre, me he metido en la cama con la radio encendida, en tono que, conforme pasan los minutos se convierte en un susurro y que acabo ni oyendo ni escuchando mientras caigo en los brazos de Morfeo. Pero nada, anoche fue imposible. Vueltas y más vueltas. La cama. Los almohadones. Los cojines... Todo me molestaba. Lo único que sé es que no he llegado a oír las noticias de las cinco de la mañana. Increíble. Y luego he amanecido a las nueve... Aunque, eso sí, lo de levantarme ya ha sido otra historia, porque reconozco que he remoloneado un buen rato...


Al levantarme, nada se sabía de mis compañeros de piso. Una duchita, vestirme y a la calle. Después de situarme por el barrio y pasear un ratito, me he encontrado con la Asociación de Comerciantes de Castilla y León (o algo así era). Pedía, protestaban, solicitaban, reclamaban o lo que quiera que hiciesen por el Comercio Justo. Total, que vendían, muy baratitos, kilos y kilos de azúcar, plátanos y naranjas (hasta donde yo he visto. Cuatro de azúcar me he llevado. Dos euritos. Luego a comer. Y después de llenar el estómago... tocaban las cosas serias. ¡¡A currar!! (que es a lo que hemos venido)


Estaba citado a las seis y media, pero me ha tocado esperar casi tres cuartos de hora. Es lo que tienen los jefes, que pueden llegar tarde, se disculpan y asunto arreglado. En fin ... He conocido a mis nuevos jefes o, mejor dicho, a aquellos para quien trabajaré. Parecen buena gente. Por un momento he tenido casi un exceso de responsabilidad futura y me ha dado algo de vértigo todo, pero, bueno, con un poco de tranquilidad, quizás, sea capaz de cumplir las (auto) exigencias requeridas. Tengo ganas de empezar. Veremos cómo se van dando las cosas...



PD: ¿Cuántas veces cumplimos todo aquello que nos proponemos? ¿Lo que se espera de nosotros (o lo que queremos dar de nosotros mismos) nos espolea o nos bloquea? ¿Cuántas veces hemos cumplido esas (auto) expectativas?

miércoles, septiembre 09, 2009

amanecer (2008, stephenie meyer)

Día CERO. Definitivamente, no me cabe la vida en una maleta. Creo que también ayuda el hecho de que siempre he sido un poco Diógenes, pero no me cabe todo lo que me quiero llevar en una maleta. Y es jodido. Jodido y doloroso. He tenido que establecer un orden de prioridades sobre qué era conveniente llevar y qué no. Al final, de lo que me llevo, no me dejo nada. Seguro que acabo echando cosas de menos, muchas. Tratar de meter una habitación con todas sus cosas, con el contenido de sus armarios, de la librería, de los cajones, de .... es complicado. Muy complicado. Creo que llevo todo lo necesario, pero sólo lo creo. Cuando deshaga la maleta será muy probable que empiece a extrañar cosas.


Me ha costado dormirme esta noche. No eran nervios, nada de eso. Era... no sé lo que era, pero he dado unas cuantas vueltas en la cama y cuando la sábana empezaba a estrangularme, creo que ése ha sido el momento en que he perdido el conocimiento. El trayecto en tren se me ha hecho eterno, apenas tres horas, pero eternas, larguísimas... Ya no sé si ha sido por lo que he dejado atrás o por lo que me espera delante... Dudas, muchas dudas...


Ha aparecido J.One y he ido con él a ver el piso. La verdad es que mola. Mucho. Me gusta. Amplio, iluminado, bien decorado y pintado y, sobre todo, con compañeros muy agradables. Parece que el tema vivienda ya lo he solucionado y bastante bien por suerte. Luego, unas cervecitas con J.One y uno de los compañeros. Posteriormente a casita, deshacer maleta, hacer la cama y ahora me vuelvo al salón para seguir de palique con mis nuevos compañeros de piso. Lo cierto es que algunos de mis miedos y temores se han ido disipando. Veremos qué nos ofrece mañana el día. Al fin de cuentas, hoy sólo es el Día Cero.


PD: ¿Realmente será una buena decisión la tomada? ¿Me podrá la capital o podré yo con ella? ¿por qué me he olvidado el cepillo de dientes?
lunes, agosto 25, 2008

vercingétorix hace entrega de sus armas a julio césar (1889, lionel noël royer)

Hace veinticuatro años dormí y soñé despierto al tiempo. Hace veinticuatro años, sin tanta tecnología, sin tantos medios de comunicación, sin una información tan inmediata como la de ahora ... fui subcampeón olímpico. A miles de kilómetros de distancia, lo fui. Como lo fueron Héctor Quiroga o Martín Tello. Seis juegos olímpicos después vuelvo a alcanzar ese puesto. Quería haber subido un peldaño más, pero no he podido, casi, pero no. En Los Ángeles un grupito de universitarios comandados por un tal Michael Jordan y un tal Bobby Knigth nos derrotaron, pero nos importó poco, ese segundo puesto era nuestro El Dorado particular. Esta vez no, esta vez queríamos el oro de verdad, la medalla buena, la gloria, el laurel... Y no han sido un grupito de jovenzuelos imberbes quienes nos han privado de ello, no. Han sido las grandes figuras, los mejores a nivel mundial quienes no han querido que lo lográsemos...


Pero han tenido que sudar, han tenido que sufrir, han tenido que esforzarse al máximo porque si no hubiese sido así, ellos ocuparían ahora nuestro lugar. Veinticuatro años después, puedo gritar con orgullo y con la cabeza bien alta, porque sé que esto no es flor de un día, ¡¡SOY SUBCAMPEÓN OLÍMPICO!! Y, tal vez, ahora me encuentro un poco dolido por ello, y recuerdo alguna otra situación del pasado, y sigo molesto por ello, pero sé, que mañana me levantaré por la mañana y podré decir ¡¡ SOY SUBCAMPEÓN OLÍMPICO!! Y lo haré contento, sin lamentarme, envalentonado porque lo disfrutaré y dejaré en el pasado los “angolazos”, las clasificaciones por debajo del octavo lugar, los amargos cuartos puestos....


Y antes de acabar debo dar las gracias a Pau, Rudy, Ricky, Juan Carlos, José Manuel, Felipe, Carlos, Raúl, Berni, Marc, Álex, Jorge y don Alejandro. Pero, principalmente tengo que darles las gracias a Beirán, Llorente, Arcega, Margall, Sibilio, Romay, Martín, Corbalán, Solozábal, De la Cruz, Iturriaga, Epi y don Antonio Díaz-Miguel porque ellos me envenenaron e inocularon este mal en mi cuerpo que se llama BA-LON-CES-TO.



PD: ¿Por qué cuándo sueñas con algo y no lo consigues te inunda la amargura? ¿Por qué, pasado el tiempo, valoras lo logrado?

miércoles, agosto 20, 2008

aeropuerto 75 (Jack Smight)

Abenauara, Agustín, Alfredo Alfonso, Alicia, Amalia, Amalia, Ana, Ana Gema, Anam, Ángel José, Ann Marie, Antoanet, Antonio, Antonio, Araceli, Ayoze Javier, Baldomero, Begonia, Betsabé, Carlos, Carlos, Carlos, Carmen, Carmen Isabel, Cecilia, Clara, Claudia, Claudio Manuel, Cristian, Cristina, Cristina, Cristina, Daniel, David, Demba, Domenico, Elena, Elsa, Esperanza, Esther María, Ethan, Eugenia.


Fayna Elizabeth, Fernando, Francisco Javier, Francisco Javier, Francisco Javier, Gabriel, Gabriel, Gerd, Gladys, Honorio, Ignacio, Inés, Inmaculada, Isaac, Isabel, Isabel, Javier Sebastián, Jorge, Jorge, Jorge, Jorge, Jorge, José, José, José, José Francisco, José Joaquín, José Manuel, José Vicente, Juan, Juliana, Laia, Laudencio, Lidia, Lourdes, Lucas, Lucrecia.


Manuel, Manuel, Manuel, Marco, María, María, María Carmen, María Carmen, María De Las Nieves, María Del Carmen, María Del Carmen, María Del Carmen, María Del Carmen Sofía, María Del Pino, María Gema, María Jesús, María Lourdes, María Luisa, María Luisa, María Resurrección, María Teresa, María Teresa, María Victoria, Mariano, Mario, Mercedes, Mercedes, Miguel, Miguel, Mónica, Mónica, Mukeshmani, Mustafa, Mustapha Paganna.


Nguni Toka, Nieves, Niklas, Oscar Gabriel, Pablo Enrique, Patricia, Pedro Pablo, Pierrick, Pil, Pilar, Pilar, Raquel, Raquel, Rayco, Roberto, Roberto Alexandre, Ronaldo, Rubén, Rubén Daniel, Sara, Sergio, Sergio, Siomara, Sira, Sonia, Sonsoles, Susana, Tamara, Telesforo, Tomás, Verónica, Víctor, Alejandro, Alejandro, Dara, Keila, Yaiza, Yanina, Zenaida Del Pino.


"Sit tibi terra levis....."
miércoles, diciembre 19, 2007

el fugitivo (1993, andrew davis)

Hoy, por primera vez, te he seguido. He corrido por parques y jardines. Saltado en las aceras. Paseado por las avenidas. Tras de ti. Siempre tras de ti. No me veías. O eso quiero creer. Que no sabías que yo, hoy, te espiaba. He cruzado, raudo, pasos de cebra. He esquivado charcos. Me he sentado en bancos. Y tú no sabías que yo estaba allí. O eso quiero creer. Mientras te seguía, me iba haciendo preguntas. De algunas sabía la respuestas. De otras, no las sé. De unas cuantas más, simplemente, no quería saberlas. He atravesado plazas soleadas. Pateado una pelota. He cedido el paso a una señora cargada con bolsas. Todo ello aprovechándome de tu ignorancia. O eso quiero creer.

Por un instante, coincidiendo con un momento en que unas nubes se han interpuesto entre el sol y la ciudad, te he perdido de vista. Quizás me he distraído. Tal vez has tratado de despistarme. No lo sé. Tampoco me lo he planteado, lo hago ahora recordando esa situación. Me he escondido en las esquinas, temeroso de que, tal vez, pudieras girarte, sintiendo mi presencia, y volvieras la cabeza a atrás. No lo has hecho. Y te he seguido. Sin que lo supieses. O eso quiero creer. He pasado junto a interminables obras tratando de seguir tu ritmo. Recorrido callejuelas angostas. Pisado empedradas calles. Y tú no sabías nada de todo eso. O eso quiero creer.

Y te lo digo ahora. Y te lo digo porque me he dado cuenta, querida sombra, que por primera vez, hoy tú no has venido conmigo y he tenido que seguirte. He tenido que buscarte porque hoy no estabas conmigo. Y lo hago ahora porque me he dado cuenta de que tú, siempre, desde el primer paso, te diste cuenta, supiste que yo te seguía. Y has jugado conmigo haciéndome correr, saltar, sentarme, jugar... como el resto de las veces, lo he hecho yo contigo.


PD: ¿ Por qué hay veces que las cosas suceden al revés? O mejor, ¿por qué no pueden suceder de manera contraria? ¿Por qué no podemos seguir a nuestra sombra?
jueves, noviembre 01, 2007

el entierro del señor de orgaz (1734, miguel jacinto meléndez)

Yo tengo un hada. No lo suelo contar, pero la tengo. Existe. Es de carne y hueso. Es mi hada madrina. Mi hada dice que le gusta cómo escribo. Mi hada dice que le gusta leerme. Mi hada dice que le gustaría tener ese don, pero que no lo posee. Y, la realidad, es que mi hada me miente. El siguiente texto lo ha escrito ella. Tengo la prueba. Lo único que he hecho ha sido ponerle puntos y comas. Nada más. El resto, palabra por palabra, es suyo. Y es real. Ha ocurrido así. No es imaginación. En el fondo, mi hada no me miente porque ella misma cree que no sabe escribir, pero está equivocada.


“Verás, esta mañana, temprano, fui al cementerio. Me gusta. Ya lo sabes. Y viví una experiencia de esas en que hablas contigo mismo. Entré en aquel monumental entorno y saludé a todos. Empecé luego a rezar una oración para ellos. A cada paso que daba, miraba a mi lado y les dedicaba una sonrisa. Sé que lo agradecían. Y me daban la bienvenida como cada año. Luego llegaron poco a poco las personas que van a visitar a alguien en concreto. Llevaban, como es obvio, ramos impresionantes para sus tumbas. Parecía todo aquello un tapiz multicolor, pero no era alegre como todo lo colorido. Tampoco era triste. Era natural y con mucha paz. Di un paseo allí. La cuestión es que yo no les llevé flores, pero no se si hice mal... Yo llevé unos pocos buñuelos y al azar, debajo de cada ramo, puse uno. Pensé que eso les gustaría. Al salir de allí mire hacia atrás y tuve la sensación de que ellos me sonreían a mi”


¿Es o no es un hada maravillosa? He leído este texto varias, bastantes, muchas veces. Cada vez que lo hago, se me forma un nudo en la garganta y me dan ganas de llorar. No son lágrimas de tristeza, ni de alegría... La verdad es que no sé de qué son... pero me gusta tener esa sensación.



PD: ¿Qué pasa por tu cabeza en días como el de hoy? ¿Te sientes triste? ¿Te gusta pasear/estar/entrar en los cementerios?

domingo, octubre 14, 2007

el príncipe negro (1973, iris murdoch)

Si no he contado mal, llevo doscientas cuarenta y cinco entradas en lo que llevamos de año, lo cual me parece una barbaridad, dicho sea de paso. Sin contar ésta, claro. Pero me cuesta. Me cuesta mucho mantener esta obligación moral conmigo mismo. La idea inicial era ser capaz de escribir a lo largo de los trescientos sesenta y cinco días del año, pero al final decidí que no era viable ni saludable, así que redirigí el proyecto a la idea de que si no era la totalidad, sí tenía que ser la inmensa mayoría de ellos. Actualmente llevo más del ochenta y cinco por ciento de los días con publicación, lo cual creo que está bastante bien. Vamos, digo yo. Pero me cuesta seguir este ritmo. Estoy barruntando algunas ideas para el año que viene, pero para eso queda tiempo aún.


Me he dado cuenta que últimamente las entradas son, más.... ¿cómo podría decirlo?.... más mundanas, más normales, más tranquilas, más sobre mi propia vida. Quizás esto sea un factor. Me resulta más sencillo hablar sobre los demás, sobre noticias que me llaman la atención, sobre ideas generales que todos puedan sentirse identificados que sobre mí mismo. Me cuesta horrores plasmar en negro sobre blanco mi propia vida. Tal vez porque la considero algo anodina, sin grandes aventuras, sobresaltos o peripecias que sean dignas de mención. Y cuando algo lo es, pueda ser que yo considere que merece la pena, pero quien lo lea no lo entienda así.


Quizás me están asaltando dudas de escritor público. Quiero decir, yo escribo, pero... ¿alguien lo lee? Y si lo lee... ¿por qué no opina? ¿Timidez? ¿Vergüenza? ¿Inseguridad? ¿Falta de confianza? Reconozco que leo unos cuantos blogs, que los sigo, y también soy consciente de que muy pocas veces participo. En mi caso, lo tengo muy claro, es por vergüenza, pero poco a poco me voy soltando.... E, incluso, he logrado que el autor me responda. Y cuando obtienes esa contestación, ¡es tan placentera...! Creo que yo también respondería.... (nótese la indirecta)



PD: ¿Cómo puede medirse la fe en las convicciones propias? ¿Seguir con el blog será cuestión de amor propio? ¿Alcanzaré a acabar el año?

sábado, octubre 13, 2007

¿quién se sentó sobre mi dedo? (1984, laura devetach)

¿Te has cortado alguna vez un dedo? ¿No? Trata de hacerlo, entonces. No, no se necesita un corte profundo, basta con uno de esos en los que no se sangra, pero escuecen una barbaridad. Si, por el contrario, ya te ha ocurrido alguna vez, ya sabes de lo que estoy hablando.... Y en esas estoy. Bueno, sí, algo de sangre hubo, pero nada grave. Un tajo muy superficial. Más incómodo que doloroso. Por descuidado. Soy hombre y como tal no puedo hacer dos cosas a la vez. Aunque creo que soy superdotado y lo que no puedo hacer son tres acciones al mismo tiempo y bien. Está claro. Respirar, utilizar un cuchillo y hablar simultáneamente no lo puedo hacer y pasa lo que pasa. Que alguna de ellas no la hago bien. Y tocó a la de cortar con el cuchillo. Pero ... ahora que lo pienso, tan mal no lo hice. Cortar, corté. No lo que estaba previsto, pero lo hice.


Basta que hayas sufrido un percance de este tipo para que parezca que todos los planetas se han alineado a fin de que veas las estrellas en cada momento. O, dicho de otra manera, desde el instante en que te cortas un dedo, sea el que sea, todos los roces, todos los golpes van a ir a ese dedo. Es más, te darás cuenta de lo importante que es ese dedo en cada uno de tus días, justo cuando hayas tenido un percance de ese tipo. Incluso si se trata del dedo meñique de la mano izquierda y eres diestro.... Total, que así estoy. Con la gravedad de que se trata del dedo índice de la mano izquierda (hubiera sido difícil de explicar que siendo diestro me hubiese cortado el índice de la mano derecha)


Así que entre curas, una tirita, un poco de esparadrapo, mercromina, gasas y demás apósitos he conseguido que parezca muuuuuuuuuucho más de lo que es. Parezco un tullido. ¡Ah, y además soy muy mal enfermo!



PD: ¿Tienes tendencia a los accidentes domésticos? ¿Por distracción? ¿Por torpeza? ¿Quién no ha roto nunca un plato?

viernes, octubre 12, 2007

1492: la conquista del paraíso (1992, ridley scott)

Hace quinientos quince años ya. Lo recuerdo como si hubiese sucedido ayer. ¿qué digo ayer? ¡Como si hubiese sido hace horas! Llevábamos unos setenta días en los navíos. Servidor viajaba en “La Pinta”. La capitaneaba Martín Alonso Pinzón. Sus hermanos, Vicente Yánez y Francisco Martín Pinzón, iban en “La Niña”. El Almirante, en la “Santa María”. No fue un viaje cómodo, no, nada de eso. Complicado. Muy complicado. Hasta motines hubo. Dos, al menos que yo recuerde. Violentos. La tripulación estaba airada, furiosa, enojada. El primero, si no recuerdo mal, debe saber vuesa merced que mi memoria ya no es como la de antaño, fue en la noche del día seis al siete de octubre. Los marineros de la “Santa María” estaban verdaderamente enfadados. Los hermanos Pinzón apoyaron al Almirante y cuando aquellos dijeron a éste eso de ... “Ahorque Vuesa Merced a media docena de ellos, y, si no se atreve, mi hermano y yo barloaremos nuestras naves contra la Santa María” se acabó el motín.


Días después se reprodujo. Sería... la noche del nueve al diez, si no me equivoco. Hasta los hermanos Pinzón se mostraron partidarios del mismo. Al final, se impuso la cordura, y se decidió que si en tres días no se encontraba tierra, regresaríamos. No sé qué pensaría el Almirante, pero yo desde luego, no sabía a qué atenerme. Por un lado, regresar a casa estaba bien, pero ni tenía familia, ni hogar, ni nada.... Por otro lado, el Almirante había anunciado una recompensa de miles de maravedíes para quien fuese el primero en avistar tierra. Y, la verdad, ya sabe vuesa merced, que sobrado de dinero no estaba.


Justo cuando casi estaba a cumplirse el plazo de los tres días... Vi una sombra en medio del mar. No podía ser. Me froté los ojos. Se me aceleró el pulso. Se me agitó la respiración. Parpadeé de nuevo. Y.... grité... ¡¡¡TIERRAAAAAAAAAAA!!! Pasaban un par de horas de medianoche del día doce. Nunca recibí los maravedíes. ¿Mi nombre? Rodrigo. Y vivo en el barrio de Triana.



PD: ¿Es sólo una idea mía o los colonizadores no lo hicieron bien? ¿Realmente eran necesarios gobernadores, virreyes, grandes capitanes...? ¿Sabía exactamente lo que se iba a encontrar Colón o fue suerte?

jueves, octubre 11, 2007

no te olvides la toalla (1986, puturrú de fuá)

Partiendo de la idea que todos tenemos nuestras manías, nuestras rarezas, nuestras, digámoslo así, extravagancias. Y, a pesar de que no me gusta demasiado (por no decir nada) hablar de mí mismo y prefiero hacerlo de las cosas que me rodean, o de las que surgen dentro de mi cabeza, voy a hacer una excepción. Voy a hablar de alguna de las cosas extrañas que hago. Llevo un tiempo dándole vueltas al tema. Tanto a porqué lo hago, como a lo de contarlo, y después de pensarlo bien he decidido exponerlo públicamente. A fin de cuentas, otras veces ya he comentado lo que me estoy ahorrando en psicólogos con este cuaderno de bitácora. Lo cierto es que tengo una manía propia, no sé si compartida con más gente, y que ya no sé si se ha convertido en una obsesión....


Veamos. Me ducho, hasta ahí todo normal, quieras que no uno es aseado. Sigo mi rutina en cuanto al enjabonamiento y aclarado, bien, cada cual tiene la suya. Y toca el momento de secarse. Ahí llega el momento en que aparece mi manía. Cojo la toalla, comienzo a secarme y .... empiezo por los ojos, que sea lo primero debe venir de cuando era pequeño y me picaban los ojos por el jabón o champú. Lo siguiente en secarme son los.... Efectivamente, después de secarme los ojos me seco los huevos.... No sé porqué. No tengo ni idea. Pero lo debo hacer desde siempre. Eso creo yo. Me di cuenta cuando en la piscina, siendo pre-adolescente, un amigo reparó en ello cuando estábamos en los vestuarios. Eran (son) de esos vestuarios comunales donde todo el mundo se cambia y descambia delante del resto (sólo hombres, y sólo mujeres en el otro vestuario). Se había fijado en esta rutina que yo hacía y lo comentó. Sin mala fe. Un simple comentario. Un ¿te has dado cuenta que cuando te secas...? Desde entonces, y llevo casi veinte años, hago lo mismo siendo consciente y de manera mecánica.



PD: ¿Tienes alguna manía confesable? ¿E inconfesable? ¿Las tienes por alguna razón? ¿Por qué las toallas se ensucian si se usan después de lavarse o ducharse?

miércoles, octubre 10, 2007

el testamento (2007, arcadio ortega)

Habida cuenta que estoy en la edad de Cristo (tan importante para la comunidad cristiana) no sé cómo, me ha dado por pensar en el testamento. En principio, que yo sepa, no debe ser algo que me preocupe urgentemente, vamos, que no estoy pensando en ir al Más Allá pronto. Pero.... nunca se sabe. Sí, lo sé, estas cosas son un poco agoreras y dan yuyú.... en fin, que en eso estoy. Lo cierto es que no tengo nada. Nada quiere decir nada. Vale, de acuerdo, algunos ahorros en el banco y poco más. Lo más que puede haber es la casa del “pueblo que es más que pueblo que el pueblo”, pero está a nombre de los tres hermanos, así que, propio, lo que se dice propio, no tengo nada. Bien, eso es bueno, no habrá peleas por disputarse mis bienes. Mal, eso es malo, a mi edad, ¿a qué espero para tener algo mío?...


En el Reyno, el orden sucesorio para los que no tienen testamento (como es mi caso, es el siguiente: primero, los hijos (sean o no dentro del matrimonio), en mi caso no hay; segundo, los hermanos de mismo padre y madre o sus hijo si hubiesen fallecido, vale tengo hermano y hermana; tercero, los hermanos sólo de padre o madre, que yo sepa, no hay nada de eso y tiempo he tenido para enterarme...; cuarto, los ascendientes en grado más próximo, bien, hay padre y madre; quinto, cónyuge o pareja estable, nada de nada; sexto, colaterales (sin contar hermanos), hasta sexto grado, es decir, aquí ya hay más lío, me salen dos abuelas, cinco tíos (sin contar sus parejas), siete primos carnales, e infinidad de tíos-abuelos y primos en diferentes grados; séptimo, heredaría el Reyno.


Resumiendo, si, por un casual, fuese a visitar a Pedro Botero o al de las barbas blancas (que nunca se sabe dónde irá uno) sin testar, heredarían “MiHermano” y “LaHija” y si no, “ElJefe” y “Madre”. “Abu” ya queda un poco lejos....



PD: ¿A qué edad debe plantearse uno hacer testamento? ¿¿Te has planteado hacerlo? ¿Soy raro por pensar en estas cosas?
martes, octubre 09, 2007

las vísperas sicilianas (1846, francisco háyez)

Estaba yo preguntándome si existía cementerio para los signos de puntuación. Quiero decir, ¿qué ocurre con los signos de inicio de interrogación y de admiración que ya (casi) nadie usa? ¿Y con el signo de punto y coma? ¿Alguien sabe cuándo hay que utilizarlo correctamente? Bien, como digo, estaba preguntándome cosas de esas (ya sé, ya sé, debería relacionarme más con la gente) cuando me he puesto a investigar un poquito... y me he enterado que lo del signo de puntuación inicial es algo, relativamente, nuevo ya si bien se ordena utilizarlo en 1754, no es hasta el siglo XIX cuando se adopta formalmente. Ya que es, a partir de esa fecha, cuando la monarquía reinante (Isabel II, pero la del Reino, no la inglesa, que aunque parece que lleva toda la vida no vivía hace “cienes y cienes” de años) le confiere el carácter corporativo e institucional que tiene ahora a la Real Academia Española.


Así que como no puedo quedar con la “Reina de los tristes destinos” (de momento me muestro reacio a acudir a la ouija o güija), me cito con la RAE en la catedral de mi pueblo cuando el sol comience a emerger en el horizonte. Y ya puede llevar todos los estoques, floretes, tizonas, aceros hierros, hojas, coladas, cimitarras, sables, alfanjes, espadones, chafarotes, machetes, ..... que desee. Y que vengan también todos esos sillones de letras mayúsculas y minúsculas. Por mi parte sólo iré con “Silbadora”. Nadie más. Suficiente. Y, fíjate, que soy defensor de la RAE, pero esto de que seamos el único idioma con signo inicial de admiración e interrogación... No seamos más papistas que el Papa...


Así que venga con todas esas navajas, cuchillos, tajaderas, sangraderas, lancetas, puñales, mandobles, yataganes, garranchas, espadines, ..... que nos vamos a divertir un rato... ¡¡¡Hombre ya!!! Y eso que no quería yo hablar de esto.... Pero me empiezo a calentar y comienza a hervirme la sangre ....



PD: ¿A dónde van esos signos de puntuación que ya no utilizamos? ¿Desaparecen? ¿Hay un asilo o cementerio para los signos de puntuación? ¿Por qué queremos siempre distinguirnos por algo?

lunes, octubre 08, 2007

nostalgias (2006, andrés calamaro)

Canta el maestro Sabina que “no hay nostalgia peor, que añorar lo que nunca jamás sucedió”. No sé si estoy de acuerdo, creo que sí, pero no lo sé. A ver, entiendo la nostalgia como un sentimiento de recuerdo y deseo de lo que se tuvo y ya no se tiene. Bueno, en realidad estoy hablando de sentimiento hacia personas o situaciones, no hacia cosas, aunque pudiera darse el caso que también. Y no sé porqué, pero tengo la sensación de que esa nostalgia va unida, de una manera más o menos inherente, al desamor, sin ser, desde luego, un uno total. Es decir, que nostalgia y desamor no van unidos por obligación, a pesar de que yo creo, que en la amplia mayoría de las ocasiones sí lo hace.


Eso me lleva a otra idea. Sumemos. Nostalgia más desamor es igual a... ¿tal vez pasado común? Es decir que lo que añoramos, lo que sentimos que hemos perdido, pero antes teníamos, es un pasado común con alguien, que se quebró por el desamor, o, mejor dicho, por la falta de amor en ambas direcciones. De modo, que cuando nos embarga esa nostalgia es porque quisimos a alguien que nos dejó de querer (o dejamos de querer) y ahora echamos en falta ese pasado común en el que fuimos felices, tal vez ésa sea la causa de la nostalgia. Recordar y sentir que hubo un momento en que fuimos felices, tal vez porque ya no lo somos. No lo sé, simplemente estoy tecleando conforme me vienen las ideas a la cabeza.... ¿o no?


Sí, lo sé, estoy haciendo trampa. Como siempre. Dirijo hacia donde quiero. Lo confieso. He conducido esto hacia donde me interesaba. La nostalgia no está unida al desamor ni al pasado común. La nostalgia existe por sí misma. Existe porque idealizamos el pasado sea con personas, objetos o situaciones concretas. Simplemente es una idealización de lo que fue y ya no es. Pido perdón por la trampa. No sé, quizás estoy nostálgico yo....



PD: ¿Cuándo se te apodera la nostalgia? ¿Más en la noche, en la hora de las brujas? Si el vacío es nada.... ¿por qué ocupa tanto dentro de una persona?

domingo, octubre 07, 2007

un lance en el siglo xvii (1866, francisco domingo marqués)

Me dice “Silbadora” que la tengo abandonada. Que hace tiempo que ya no se mide con otras congéneres. Que está empezando a coger un colorcillo naranja en su filo que no le gusta nada. Que no me preocupo por ella y que se siente sola, triste y aburrida en el paragüero. Lo cierto es que no le falta razón. En todo la tiene. Incluido lo del paragüero. Lo siento, pero no se me ocurrió otro sitio mejor en el que dejarla. Está a mano. Junto a la puerta. Por si tengo que salir rápido de casa y la necesito. No sé, me pareció un buen sitio. Pero parece que a ella no. En fin, no sé, lo había hecho con la mejor de las intenciones…


Miro hacia atrás y veo que hace ya más de un mes que no me cito con nadie junto a la catedral de mi pueblo al alba. Pero tampoco he encontrado demasiados motivos para hacerlo. Quizás sea que me estoy volviendo más transigente. No lo creo, pero pudiera ser. Y puede que hasta mi acero tenga razón y yo mismo esté perdiendo reflejos y entumeciendo mis músculos. Lo mismo, cualquier amanecer alguno me da un buen golpe de mandoble y tengo que retirarme de esto de los duelos. Y esa idea, la verdad, no me motiva nada de nada. Tendré que poner remedio a ello. Buscaré, sin provocar eso sí, con quien afinar mis músculos, mis ataques en corto, con quien recuperar las sensaciones que te invaden cuando dos espadas cruzan sus palabras en el silencio….


Así que, tal y como lo veo, debería haberme citado conmigo mismo y haberme retado en duelo por esta desidia con la que he afrontado ciertos temas. Pero, claro, eso no estaría muy bien. A ver si me voy a ganar y entonces… ¿cómo continúo yo con este cuaderno de bitácora?



PD: ¿Cuántas veces dejamos para otro momento lo que deberíamos de hacer en ese instante? ¿Cuántas veces eludimos nuestras responsabilidades para mejor ocasión? ¿Sería posible que siempre hiciésemos lo adecuado en cada momento acorde a nuestras responsabilidades? ¿No hacerlo forma parte del espíritu latino?

sábado, octubre 06, 2007

el imperio contraataca (1985, los nikis)

No se me había pasado, no. Lo que ocurre es que como había tenido otras cosas que contar, no he encontrado tiempo para escribir sobre ello hasta hoy. En realidad sólo son días de retraso... Resulta que hace dos días la antigua Unión Soviética, hace cincuenta años, la liaron bien gorda. Sembraron la semilla para que luego existiesen películas como “Armageddon”, “Apolo XIII”, “Space cowboys” o cualquier otras de ese palo. No tuvieron mejor idea los hijos de la Gran Rusia que lanzar el Sputnik. Y se lió, claro. Pasaron varias cosas. Al principio, en yankiladia no se lo creyeron mucho, vamos que les pareció una bromita de Jrushchov (o Krushchov, que puede decirse de las dos maneras), pero claro, las señales de radio que enviaba el trasto ése desde el espacio, pues no parecía mucha broma....


Luego, al ver la realidad de las cosas, les entró canguelo, porque pensar que podía haber satélites cargados de bombas atómicas sobrevolando sus cabezas y sin saber cuándo se podían escapar... tampoco es algo que dé mucha seguridad. Y, finalmente, se encabronaron, ya que se dieron cuenta que el programa espacial sólo los soviéticos se habían tomado en serio el programa espacial. Y, a partir de ahí, ya se sabe lo que pasó y cómo son los de yueséi cuando se encabezonan con algo... Total, veinticuatro misiones lunares con dieciséis éxitos y 8 fracasos... y la número veinticinco... ¡¡¡BINGO!!! Alunizaje tripulado con Armstrong, Aldrin y Collins.


Y todo ello porque a los rusos se les ocurrió mandar casi ochenta y cuatro kilos de aluminio con antenitas y radios y demás historias. Y luego, tres meses después los radioaficionados de medio planeta escucharon ese “bip... bip... bip...” durante la reentrada. Después vendrían Laika, Gagarin, ... Y las misiones Ranger, Surveyor, Lunar Orbiter y los “Apolos”.... en fin, una auténtica Guerra de las Galaxias....



PD: ¿Has soñado o te has imaginado alguna vez con eso de la Gravedad 0? ¿Nunca te has imaginado flotando por una habitación o por la calle? ¿De qué material son los sueños? ¿Soy el único que ha pensado en este tipo de cosas?

viernes, octubre 05, 2007

el hombre invisible (1897, h. g. wells)

De la noche a la mañana (y nunca mejor dicho) me he convertido en el hombre invisible. Tan es así que, incluso, a mi queridísima madre le cueta reconocerme. Anoche, al salir de la ducha, en uno de estos arranques que nos dan a las personas, decidí afeitarme la barba. Dicen, quienes saben, que, en ocasiones es conveniente hacerlo con el fin de que se regenere la piel. No sé, no me creo yo mucho estas cosas, pero el caso es que lo hice. Me afeité. Y si ya es difícil para uno mismo reconocerse en el espejo después de tanto tiempo (en trece años creo que sólo en dos o tres ocasiones lo había hecho) más lo es para la gente que te rodea. Trataré de hacerme entender. Mi señora madre me mira con ojos inquisitivos como preguntándose “¿quién es este muchacho que ha entrado en casa con llaves, que habla con la misma voz de mi hijo y, sin embargo no se parece a él?”


Pero esta situación se acentúa en la calle. Personas con las que coincido a diario yendo a trabajar o en la dosis de cafeína, o comprando el pan, o las amistades familiares…. me han retirado el saludo. Pero, además, se nota que no lo hacen con conciencia. Vamos, que no se dan cuenta. Simplemente no me reconocen. Lo mismo que si llevase la cabeza totalmente vendada unas gafas de sol y un sombrero. Lo mismo. La misma mirada me dirigen. Soy el puto hombre invisible.


En fin, una locura esto. Porque una vez que me reconocen tengo que dar explicaciones de porqué lo he hecho. Y soy políticamente correcto, lo reconozco, aunque me dan ganas de decir…. “porque me ha salido de los hue…”. Me he convertido en un desconocido para mis conocidos… Por cierto, madre cree que estoy ahora “más guapo”, lo cual supone un error ya desde la base, porque ese más quiere decir que ya lo soy…. ¡¡Y eso sí que no!!



PD: ¿Nunca te has sentido como si nadie te hiciese caso? ¿Cómo un punto y aparte donde no deberías estar? ¿No has experimentado esa sensación de vacío interno tan angustiosa?

jueves, octubre 04, 2007

terraza en Roma (2002, pascal quignard)

La vida desde una terraza. Así pensaba titular la entrada de hoy, bueno, si existiese alguna película, libro, canción o cuadro que tuviese ese título, pero me temo que no es así... Todo ello porque ayer me tomé un cafelito en una de las terracitas que aún se resisten a desaparecer de las aceras de mi pueblo. Sí, lo sé, lo propio hubiese sido una cervecita, pero yo soy más de café, ¿qué le vamos a hacer? Lo más curioso es que a mí el fenómeno éste de las terrazas no me llama demasiado la atención. Digamos que soy más de interior... Y, ya puestos, he estado en uno de los locales más emblemáticos del lugar, se dice que hasta don Ernest se tomaba ahí unos buenos copazos mientras disfrutaba de su “Fiesta”.


Total, que en una terracita, en un lugar, podríamos decir, privilegiado y delante de mí... como quien dice el mundo. Ha sido curioso. Me he sentido un mirón, un espía, un intruso en las vidas de los demás. Y, sin embargo, no he podido dejar de observar atentamente todo cuanto sucedía delante de mí. He visto con ternura cómo un niño paseaba de la mano de su abuelo, cómo una madre daba de merendar a la niña de la silleta, cómo una pareja de jóvenes se robaban beso tras beso mientras en sus miradas había un brillo especial... Me he fijado en el caballero de traje que, apresurado en el andar, hablaba por el móvil, en el estudiante que, perezoso, arrastraba los pies como si el peso de la carpeta fuera descomunal, en los niños que pateando una pelota emulaban a las figuras del deporte rey....


Supongo que me dejo más cosas que son difíciles de describir, porque ya no se trataban de situaciones concretas, eran más bien sentimientos que uno experimenta al ver todo ello. Por un lado ha habido vergüenza por adentrarme de esa manera en sus vidas, por otro lado ha sido un poco de fascinación por todo lo que acontecía... Me faltaban ojos para poder seguir todas las acciones que se sucedían a mi alrededor....



PD: ¿Qué ocurriría si te dieses cuenta que un desconocido te mira fijamente? ¿Qué ocurre, qué sientes cuando te sientes observado? ¿Cómo reaccionas? ¿Qué haces?

miércoles, octubre 03, 2007

poblada soledad (antonio pancorbo)

Cuando uno tiene el carácter que tiene, pasan las cosas que pasan. Me explico. Uno es introvertido, arisco, callado, ... un “barbatriste” en toda regla. No siempre, claro, pero digamos que es parte de mi estado natural. Y eso origina ciertas tensiones a mi alrededor, en mi entorno. Sigo explicándome. Hay momentos en los que uno prefiere no hablar con nadie, estar solo, tranquilo, en definitiva, que en ciertas situaciones uno prefiere ser algo asocial y huraño. Y, posiblemente, ello entra en conflicto con otros intereses, otras ideas, .... pero uno necesita esa soledad. El otro día escuchaba en la radio que hay dos tipos de soledad, la buscada y la no buscada. Contra la segunda es contra la que hay que combatir, perro eso ya es tema para otra entrada...


Decía que, por mi carácter, no soy de los que cuentan sus problemas, más bien, al revés, los interiorizo. Lo hago tanto que sólo salen al exterior cuando ya no puedo más, cuando me siento totalmente vencido por ellos. Y, tal vez, hay, en sí mismo, un problema. El no hablar. El no escuchar. Y, por tanto, el no dejarse ayudar. Que tampoco es exactamente así, pero entiendo que haya quienes puedan verlo de esta manera. No se trata de no dejarse ayudar. Simplemente, considero que mis problemas, comeduras de coco, ralladas (si no me equivoco, la RAE dice que es con “ll”) o como se les quiera llamar, son cosas mías y que, quizás a nadie más le interesa.


Todo esto, me lleva a otra cuestión. A ver si soy capaz de transmitir bien la idea. Que desee ser un ermitaño en ocasiones, una especie de anacoreta, no quiere decir, ni mucho menos, que no valore a las personas que me rodean. Soy muy consciente de que están ahí, de que si las necesitase, me darían su apoyo, su comprensión y, hasta me prestarían, su inteligencia. Puedo ser hosco, pero no tonto.



PD: ¿Te ha ocurrido alguna vez algo similar? ¿Has necesitado de la soledad para afrontar ciertos problemas? ¿Ello te ha ayudado? ¿Te ha servido de algo?

martes, octubre 02, 2007

juegos de guerra (1983, john badham)

Me parece a mí que si el “pérsonal compiúter” no se enciende no es bueno, ¿no? Si el citado artefacto se encuentra en “La Mina” me temo que es aún peor el asunto, ¿no? Bien, pues eso es lo que ocurre hoy. El dicho aparatito ha decidido declararse en huelga y, claro, eso afecta a mi quehacer diario, porque, claro, a ver cómo trabajo yo sin él, cuando se trata de un elemento casi, casi, esencial para ganarme las lentejas. Y esto es una faena (por no decir una putada) de dimensiones considerables. El problema, como casi siempre, no es el hecho de que no funcione, no. El asunto es cuánto tardarán en repararlo. Eso es lo que me preocupa. Normalmente el encargado de ello, el informático, es rápido y bueno, pero ... déjame que me asalten algunas dudas, por si acaso....


Eso me hace pensar cómo dependen nuestras vidas de aparatos electrónicos... ordenadores, deuvedés, emepetreses, aipods, móviles... Y eso ya sin hablar de otros artilugios como los microondas, ascensores, .... cuyo no funcionamiento, parece que nos ponen ante un gran obstáculo casi, casi insuperable. Pero, a pesar de ello, la vida sigue y ha seguido desarrollándose. Es más, aunque no funcione mi pecé, estoy convencido que mañana amanecerá y que el mundo seguirá girando. No sé, un presentimiento que tengo... En fin, a lo que iba, que tengo el ordenador estropeado y eso es una lata.


Independientemente de que se haya convertido en un utensilio totalmente necesario para mi trabajo diario, el ordenador te/me permite una comunicación continua e inmediata con la realidad que me rodea y con la que no está tan cerca en ese momento. Me explico, las noticias, lo que ocurre en el mundo, en el Reino, en el Reyno, o incluso en mi pueblo, si son de relevancia puedo conocerlas casi, casi instantáneamente si tener que esperar a que aparezcan mañana impresas en el periódico.... bueno, que me lío y tengo que volver a llamar al técnico, lo mismo tengo suerte y me lo arregla pronto. O no.



PD: ¿Cuántos utensilios electrónicos usas habitualmente? ¿En realidad, cuántos de ellos necesitas? ¿Podrías vivir sin uno o dos de ellos durante un día entero? ¿Y permanentemente?

lunes, octubre 01, 2007

diógenes (1882, john william waterhouse)

Ya he comentado en otra ocasión el tipo de colecciones que hago. Vale, de acuerdo, no son ni originales, novedosas o deslumbrantes. Supongo que lo que las hace únicas es que son mías y eso le confiere un halo especial. No sé, tal vez sólo sean imaginaciones mías…. En fin, pero hay una cosa que no había comentado aún, y que deseo contar, ya que nos estamos sincerando… Algunas veces se me ha acusado (infundadamente, como es natural) de tener cierto desorden (aparte del mental, claro) y sufrir de algo así como un principio de síndrome de Diógenes. Bien, quiero dejar claro, de una vez por todas, que eso es absolutamente falso, ridículo e injurioso…. La solución es más sencilla de lo que a simple vista parece. Ocurre … Sucede … Acontece … que … Diógenes vive en mi habitación.

Bueno, no tengo demasiado claro si vive por “motu propio” o no… pero creo que ese dato es totalmente prescindible. Bien, es verdad que tengo cierto afán recopilatorio. Recortes de prensa (importantes o no), servilletas de papel, azucarillos, libros, revistas, papeles varios…. (omito en esta lista el tema de la ropa deportiva, porque eso debería formar parte de otra entrada). Reconozco también que, a simple vista, mi habitación podría parecer un desbarajuste, pero… si la observáramos con mira de entendido (como lo hago yo) y no cono la de un profano, nos daríamos cuenta de que se trata, mi habitación (toda ella), de un hipérbaton. Señalaré para los no iniciados, que un hipérbaton es, en literatura, un bello desorden; esto es, todo está donde está por una causa y razón: por armonía. (¿Cuela?)

Como soy muy amoroso, a todas esas cositas (posavasos, llaveros, mecheros vacíos….) les he cogido cariño enseguida y me cuesta desprenderme de ellas. Y, las cosas como son, ellos me han encontrado a mí, no he ido yo a buscarlos, han sido ellos quienes han venido en mi búsqueda.


PD: ¿Nunca has guardado nada aunque no tuviese valor, simplemente por un motivo sentimental? ¿Nunca has intentado desprenderte de algo, en apariencia, inútil y te ha costado? ¿Nunca has sentido que tirar eso era como perder un recuerdo?
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