martes, junio 11, 2013

cinderella man (2005, ron howard)

1935. Viernes. Día trece, además. Diciembre. Nueva York. Madison Square Garden [“El Mádison” que diría un barbero que yo conozco…]. Nueve de la noche…. Hace frío en la calle, sin embargo, no cabe un alma en el recinto. Tres meses han pasado desde que se anunció lo de hoy y, en unas horas, se agotó el billetaje. Si quienes protagonizaran el evento fuesen Marlene Dietrich y Jean Harlow, no hubiesen levantado tanto interés como quienes hoy los han congregado. Enfundados en sendos albornoces con sus nombres impresos en la espalda, ambos contendientes se refugian en sus respectivos rincones. Concentrados. Cada uno pensando en los puntos débiles del contrario y en cómo ocultar los propios.

Arthur Donovan, pantalones grises, camisa blanca y pajarita negra, mira al cronometrador, asiente y suena la campana. Los púgiles se levantan como resortes de los taburetes de madera y se dirigen hacia el centro del cuadrilátero. Las miradas están llenas de tensión, y, sin embargo, carecen de expresión alguna. Se tantean. Se mueven en perfecta sincronía el uno alrededor del otro. Durante los tres minutos de cada uno de los dos primeros asaltos apenas hay nada reseñable, intercambio de golpes inanes entre el “Bombardero” y el “Toro” y poco más. Pero algo ocurrió en el tercer asalto, al final… El guipuzcoano conecta una serie de golpes que culminan con un uppercut que impacta en el pecho del adversario que se tambalea y trata de mantener la distancia. El español vuelve a la carga está dispuesto a soltar una serie de golpes, pero, ¡oh, destino!, suena la campana y ambos se retiran a las esquinas.

Comienza el cuarto asalto, el final del anterior ha activado todos los sentidos de Louis. Sale mucho más activo. Tiene una idea fija. Entre los guantes de Paulino ve el objetivo. Mete el puño por ahí, golpea el mentón de Uzcudun y éste cae. Donovan comienza a contar… uno… dos… tres… siete… Paulino se levanta, lanza tres puñetazos sin saber dónde está siquiera Joe… Ahí, es cuando se para el combate. Única derrota por KO de Paulino Uzcudun y último combate profesional...


PD: ¿No te has sentido nunca en un estado tal que has comparado con haber sido apalizado por un boxeador? ¿Qué te ha provocado esa sensación? ¿Se trataba sólo de cansancio físico o había también fatiga mental?
viernes, mayo 10, 2013

alfredo el grande (2008, marcos ordóñez)

Mire, don Alfredo, no le voy a mentir, tenía pensado dedicarle una entrada desde hace un montón de tiempo, al menos, que yo recuerde, dos o tres años, pero, ya sabe, lo va uno dejando, dejando, dejando… y se encuentra con lo de ayer… que ya es tarde para haberlo hecho y, lo de hoy, suena más a homenaje a deshora, que propiamente un reconocimiento merecido por todo lo que nos ha dado…. Fíjese, ¿quién le iba a decir a usted que aquel extra sin acreditar en “La vuelta al mundo en 80 días” con Niven y Cantiflas iba a acabar como Joaco ¡¡CINCUENTA Y UN AÑOS!! después? No me diga que lo esperaba, porque no le creo…

Se preciaba de ser navarro y de ser el que mejor jugaba al mus desde que se inventó, mire, le ennoblece lo de ser navarro, pero lo del mus, me perdonará, pero, si acaso, el segundo mejor, ya me entiende… Lo cierto, lo que nunca podremos agradecer suficiente es que nos diera al apocado Castrillo atracando un banco a las tres, al subdesarrollado Timoteo Fonseca, al cateto Miguel Cañete, a Pepe que se fue a Alemania, a ese Manolo Olmedillo, a Jenaro que acertó los catorce, al Padre Saturio, a Juan durante un puente, a Germán Areta, a José Rebolledo y las verdes praderas, a Paco, el Bajo, al brigada Castro con la vaquilla, a Ceferino Reyes, al sargento Pérez y la banda, a El Americano, a Sancho Panza, a Fray Papilla, a Bartolomé y la marrana o a Don Pepe Gil Cebollada… ¡¡Joder, don Alfredo, vaya historial!! Decían que usted era el Jack Lemmon español… ¡¡qué coño!! ¡¡Él fue el Alfredo Landa americano!!

Mire, le vamos a guardar durante unos años a Pepe Sacristán, que aún lo necesitamos… Mientras, salude de nuestra parte a José Luis Ozores, Manuel Aleixandre, José Bódalo, a Tony Leblanc, a José Luis López-Vázquez, a Agustín González, a Paco Rabal, a Fernando Fernán Gómez… Enséñeles a jugar al mus, ríase con ellos, recuerden anécdotas… y dígales que les añoramos mucho… ¡¡¡CasoenSoria, esto tenía que haberlo escrito antes!!!


PD: ¿Por qué hay actores que nos han marcado tanto? ¿Por qué hay una generación de personas que hemos sentido como de la familia aun sin haberlos conocido? ¿Por qué hacemos los homenajes tan tarde?
miércoles, marzo 27, 2013

yo, cecilia... (2011, alejandra govea hernández)

El otro día fui en tren [que, por otro lado, ya sería noticiable y se merecería una entrada propia] y viajé al lado de Cecilia. Digo bien, viajé junto a ella, porque, lo cierto, es que no dejó de sorprenderme a lo largo de todo el trayecto. Antes de que se pusiese en marcha el tren parecía totalmete abducida por la blackberry de trabajo [lo supe porque luego sacó el teléfono personal enfundado en una carcasa blanca con orejitas de conejo… qué monada, Cecilia…] y empezó a llamar a la oficina y hablaba más y más deprisa cada vez, aludiendo que se iba a perder la cobertura en cuanto arrancase el tren. Después llamó a un holandés y en un perfecto inglés estuvo dialogando dando más y más instrucciones [este hecho, me hizo advertir que mi conocimiento del idioma de la Pérfida Albión es más notable y cuantioso de lo que yo creía…]

Una vez que acabó la conversación, pensé que se relajaría y disfrutaría del viaje, mas… ¡¡¡craso error!!! Cecilia desenfundó el portátil [por cierto, para todos los aparatos electrónicos utiliza la misma contraseña…] y continuó con lo que debía ser un proyecto en diapositivas de su propia boda, realizando fotomontajes con distintas instantáneas. Debo reconocer que la chica iba muy mona, que él parecía, digamos, aturdido en el chaqué, que los fuegos artificiales fueron preciosos, que el mini amarillo descapotable fue un detallazo… pero una cosa, Cecilia, el tema de esa penúltima diapositiva, con la liga ya en sus sitio, antes de ponerte el vestido, no veo yo muy claro que sea algo para enseñar, pero no me hagas caso, que lo mismo soy poco progre…

En el fondo, todos estamos, en algún momento, con un Cecilio o una Cecilia, es más, todos lo somos, en algún momento... En una cafetería, en una parada de bus, esperando turno en la carnicería… Todos, hacemos cosas que nos resultan normales en un momento determinado y, sin embargo, a quienes nos rodean, no se lo parece… Ellos son, a partir de ahora, mis Cecilios, mis Cecilias. Yo mismo soy un Cecilio…


PD: ¿Nos extrañan personas que hacen o dicen cosas inapropiadas en el lugar en el que están y luego, nosotros hacemos lo mismo? ¿Sólo nos llaman la atención las situaciones absurdas? ¿Pasa con más frecuencia de lo que nos parece
viernes, diciembre 21, 2012

casablanca (1942, michael curtiz)

Recuerdo la primera vez que traspasé el umbral de aquella doble puerta maciza de madera, bajo ese cartel luminoso decorado con arabescos. Recuerdo la sensación de cruzar a algo prohibido. Quizás esperaba encontrarme señoritas sirviendo benjamines de champán, flirteando con los clientes, pero no, no fue así… Recuerdo verme envuelto por el humo de los cigarrillos, por esa densa neblina formada por ese tabaco de picadura tan gruesa que deja ramas en la boca. Recuerdo deambular entre mesas vestidas con mantel de hilo, rodeado de paredes encaladas, sintiendo el aroma de las especias flotando en el ambiente… Me senté al final del local, observando, casi sin pestañear, por miedo a perderme algo, todo lo que me rodeaba, hasta que las luces se iban apagando, retiraban los vestidos a las mesas y, acodado, pensaba en el pianista que estaba en la otra punta y que me recordaba a Louis Armstrong, pero él decía llamarse Sam…

Recuerdo apoyarme en la barra y ver a un francés, con la guerrera llena de condecoraciones y apellido de automóvil, quejarse por descubrir que se hacen apuestas en el local, al tiempo que recoge sus ganancias por las mismas. Y a Ugarte, reconocible por aquellos ojos saltones y esa mirada triste, delante de un tablero de ajedrez, trapicheando con unos salvoconductos, al cual yo recordaba, también, persiguiendo un halcón maltés. Entre sombras furtivas aparece la figura de Laszlo, siempre en penumbras y no retengo bien sus facciones, viviendo en la clandestinidad…

Recuerdo, desplazarme por el café, absorto en mis pensamientos, a cámara lenta, observándoles a los dos, a Rick, a Ilsa, sin que ellos se miren y, sin embargo, sin perderse de vista. Él, cínico, solitario, pero, sobre todo, amargado, con un dolor en el alma que le impide hacer algo más que una mueca al sonreír con un whisky doble, vestido de esmoquin blanco. … Ella, un ángel, una luz en el local, con pamela y con esa mirada desbordada por las lágrimas, inundada por la ternura y la nostalgia… SETENTA AÑOS ha cumplido ya, y cada vez que la vemos, parece la primera vez…


PD: ¿Por qué hay películas que nos atrapan y nos empujan a verla una y otra vez? ¿Nos vemos reflejados en ellas? ¿Nos gustaría haber vivido esas historias?
viernes, noviembre 23, 2012

mi amigo maigret (1949, george simenon)

Balduino Pito, Jupiter Jones, Pete Crenshaw y Bob Andrews, Hercules Poirot y su fiel Hastings me acompañaron en mi infancia y adolescencia. Los Hollister, Los Cinco y Los Gemelos me parecieron siempre insufribles. Con miss Marple me pasa algo similar a lo de Jessica Fletcher [ya lo comenté hace tiempo], me parecen unas auténticas gafes, Parker Pyne nunca me atrajo y Sherlock Holmes y Watson me resultan… no sé, pero no acabo de cogerles el truco. Y a Carvalho no puedo dejar de imaginármelo con la imagen de Eusebio Poncela [lo de Patxi Andión fue un error…]. Sin embargo hay algo en otros, que me atrapa, que me seduce, que me hace buscar más de ellos. Todo comenzó, sin duda, con el comisario Maigret. Con él he recorrido Paris [literaria y literalmente] y he querido entrar en el Quai des Orfèvres, fumar en su pipa, charlar con Janvier, Lapointe, Lucas… y encargar bocadillos y cerveza a la Brasserie Dauphine.

Desde luego, me gustaría ir a Suecia y compartir café y unos “florida” con Martin Beck, mirarme, mirarle en esos ojos tristes y, tal vez, compartir silencios con él y con Kollberg, Melander, Larsson y Röhn… Por supuesto, visitar a Bernie Gunther en la Alemania pre y post-nazi y compartir unos cuantos schnnaps con este tipo honesto, cínico, crítico, irónico y sincero. Compartir conversación en torno a una cocido y un filete en La vaca Verónica con Bevilacqua y Chamorro, caústico, irreverente y rebelde él, prudente y sensata ella, tiene que ser un curso acelerado del estudio de las personas. Viajar a Vigàta y conocer la deliciosa cocina siciliana con Salvo Montalbano mientras se intercambian silencios y bromas con retorcido sentido del humor debería estar en una lista de “cosas a hacer…”

Indudablemente, quiero una tertulia de sobremesa con Leo Caldas, Toni Romano y Corazón Rodriguez, y charlar con ellos de la vida y de las personas… El paciente del doctor Sugrañés me haría llorar de risa con sus ocurrencias y peripecias. Con Julio Alsina compartiría una botella de Licor 43. A Méndez, Basilio Céspedes y Carlos Clot espero conocerlos pronto…


PD: ¿Por qué hay personajes que nos atrapan sin remedio? ¿Por qué en los libros que nos gustan siempre vemos reflejado algo de nosotros? ¿Por qué nos gusta leer?
lunes, noviembre 19, 2012

a mis niños de 30 años (1999, miliki)

Ayer se me fue un trozo de infancia, se nos fue a todos, a muchos… un gran pedazo de nosotros mismos, de aromas, de colores, de recuerdos… de miles de sentimientos y sensaciones… Ayer perdimos, perdí, parte de esa inocencia infantil… Ayer, don Emilio Alberto Aragón Bermúdez falleció. Ayer, y no quiero utilizar los tópicos para decir que se reunió con sus hermanos, padres y tíos, ayer, como decía, desapareció el último soporte físico de una generación. Ayer se desvaneció el “nanania nananiana, nana naniana”. Desde ayer, los bocadillos de nocilla, de mortadela, de chorizo mientras vemos la tele, ya no van a saber igual… Desde ayer, toda una generación nos hicimos mayores de golpe…

Se fue Miliki y también, con él, el último de “Los payasos de la tele”, el último de la saga familiar que elevó a otra categoría la imagen del payaso de circo. Gaby dejó de ser ese payaso serio, de cara blanca, ceja exageradamente arqueada y gorro de cucurucho, aunque seguía siendo el “serio”, el objeto de bromas y burlas por parte de sus hermanos. Fofó y Miliki eran augusto y contraugusto, pero no necesitaron pintarse, ni la nariz roja para hacernos reír, pero, principalmente, para hacernos cantar. Su gran mérito fue, interactuar con nosotros, con “sus niños”, hacernos responder a sus preguntas, reír, cantar con ellos… Con su ausencia, cubriremos de polvo en la memoria el “Rojo, amarillo y... ¡verdeeee!” o el “¡Sorroco! ¡Auxillo!”… Se va Miliki, se ha ido, y nos quedarán esas largas camisolas rojas, esos pantalones azules y esos enormes zapatones… Y queda, para siempre, el “feliz, feliz en tu día…”

Desde ayer, don Pepito, don José, Susanita y su ratón, Manuela y su porompompóm… están más solos. Desde ayer, el auto de papá no tiene quien lo conduzca, la nariz ya no picará, mi barba seguirá teniendo sólo tres pelos, la gallina Turuleca ya no será ponedora, y el barquito de cáscara de nuez irá a la deriva…. Y nosotros, una generación entera, cuando oigamos o recordemos un “¿Como están ustedeeeeees?” gritaremos, quizás mentalmente, un “bieeeeeeeeeeeeeeennnnn” y esbozaremos una sonrisa…


PD: ¿Qué tienen nuestros recuerdos de infancia que nos hacen sonreír? ¿Qué tiene nuestra inocencia infantil que nos hace añorarla? ¿Por qué muchos de esos recuerdos son en blanco y negro?
viernes, noviembre 09, 2012

everybody will needs somebody to love (2010, solomones)

Tal día como hoy, hace siete años, empezó esto. Medio en broma, medio en serio. Con una idea que se transformó en otra y luego en otra, y luego en otra… Y ha sido como yo, inconstante, distraído, concienzudo, irónico, reflexivo… Y he hablado de gárgolas, de cine, de ideas, de sentimientos, de… bueno, de un montón de cosas y poco, muy poco de mí… Así que trataré, de manera excepcional, de paliar esa desinformación, quizás, simplemente, porque se lo debo a esta “crema-catalana” y, como esos memes que circulan por ahí, voy a realizar uno propio. En las doscientas cuarenta y cuatro palabras que faltan.

Nesquik. Café. Coca-cola. Amarillo. Azul. Carne. Café solo. Lentejas. Garbanzos. Guisantes. Sin cebolla. Café solo y solo. Muy poco hecha. Leer. Baloncesto. Twitter. Bueno, también con cebolla. Mediterráneo. Montaña. Magic. Indurain. Estiarte. Azul. Cuatro. Diecisiete. Sol. Morgan Freeman. Tren. Cantábrico. Pamplona. Los clicks. Loquillo. Sabino Méndez. Martin Beck. Germán Areta. Niebla. Rocky Marciano. Paulino Uzcudun. Nueces. Sangüesa. Chorizo. Playa. Clint Eastwood. Los mercados públicos. El Barrio. Maristas. Rubén Bevilacqua. San Pedro del Romeral. James Stewart. Las gafas de Kareem. Arconada. Ceferino Reyes. Epi. Margaret Dumont. Aurora Redondo. Barcelona. Arcángel Rafael. Barba. Sean Connery. Lluvia. Sabina. Kennedy. Cary Grant. Grace Kelly. Los abrazos.

Steve McQueen. Cervera. Beatles. Mikan. Chamberlain. Churchill. Norma Jean. Nieve. Serrat. Plátanos. Madrid. Las caricias. Hablar. Mortadelo y Filemón. La rodillera de Chendo. El minuto 112 en Wembley en 1992. Escribir. Joe Louis. Alí. Joe Montana. Spitz. Una BH roja. El discurso de Jack Palance en los oscars. Paris. La ginebra. Los relojes. El tres-cuatro-tres. La media maratón. El Coyote. Las canciones que hablan de mí. Las que no lo hacen. El faro de Santander. Tres besos seguidos y otro más fuerte, todos sonoros. Vía Dalma. Russell. Las bufandas de lana. Duncan Dhu. Sir Tim O’Theo. El 23. Bird. Trasnochar. Audrey. Maigret. Piscis. El golpe de Seve en la Ryder de 1983. Ducados. Soy también todos mis aciertos y errores, mis virtudes y defectos. Y, principalmente, soy todas esas personas que conocí, los libros que leí, la gente con la que hablé…


PD: de manera extraordinaria, hoy no hay reflexión, simplemente, a ti, darte las GRACIAS, por haber llegado hasta esta última palabra…
miércoles, octubre 03, 2012

007 al servicio secreto de su majestad británica (1969, peter r. hunt)

De vez en cuando, me vienen a la mente ideas acerca de los “desafortunados” [sabiendo que no creo en la suerte, la casualidad, la coincidencia… ni el horóscopo…] y, si bien es cierto, en algunos momentos a todos nos falta un poco de fortuna en un aspecto o momento concreto, hay quienes no tienen la suerte de cara. Entrecomillo “desafortunados” porque no son unos cualesquiera, no son personas desfavorecidas en el sentido que podamos darle actualmente a esa expresión. Concretamente y, con motivo del medio siglo que cumple James Bond, estaba pensando en el “pobre” George Lazenby. Ahora mismo, ni recuerdo su cara….

Es mala suerte [si se cree en ella…] que seas James Bond inmediatamente después del mejor Bond de todos los tiempos [opinión personal, desde luego] y que tu sustituto sea el mismo al que sustituiste. Que estés “Al servicio secreto de Su Majestad”, mientras Sean pensaba que “Sólo se vive dos veces” y posteriormente que son los “Diamantes para la eternidad”. Reconócelo George, es mala suerte eso… Lo es que al anterior le diesen un trasto volador o un submarino o vaya a una nave espacial antes que tú, y después de ti tenga un simulador de voz o un cepo de dedos o huellas digitales postizas y tú sólo tengas unos esquíes. De verdad, querido George, te miró un tuerto…

Por cierto, George, en el poster de tu peli, eres posiblemente el Bond “menos aguerrido” de todos, aunque otro con el amigo Timothy te sigue muy cerquita. Te reconozco el mérito de soltar al inicio eso de "Esto nunca le pasó al otro tipo…" pero nene, es que el “otro tipo” luego fue Daniel Dravot, Robin Hood, Juan Sanchez Villa-Lobos Ramirez, William of Baskerville, Jim Malone, Marko Ramius, el rey Ricardo, el rey Arturo e, incluso, Allan Quatermain… Sólo le ha faltado ser Dios… pero ahí, MorganFríman ha sido más rápido…. Así que, mi querido George, lo tuyo ha sido mala suerte, pero también una pizca de falta de talento, ¿no te parece? Pero tienes razón, "Esto nunca le pasó al otro tipo…" Cosas que pasan…

PD: ¿Por qué nos atraerán las películas de Bond? ¿Quizás porque nunca seremos agentes secretos? ¿Por ese “martini, shaken, not stirred”?
jueves, septiembre 06, 2012

el guateque (1968, blake edwards)

El otro día, y, en realidad hace dos semanas de ello, participé en la elaboración de un cóctel muy especial. Voy a dar la receta que, siendo sencilla, no es tan fácil de elaborar dada la dificultad, en ocasiones de encontrar al mismo tiempo todos sus ingredientes. Lo primero y, básico es encontrar un recipiente en el que quepan todos ellos. No tiene porqué tratarse de uno muy grande, puede ser suficiente uno pequeño, pero deben entrar todos sin que sobre ninguno. Una vez hallado, hay que incorporar, progresivamente, una parte de “Tarracoseta”, otra de “Gironina” [puede sustituirse por “Blanesesa”], dos partes de “Tremposía”, dos de “Pamplonebra” y dos gotas de “Tarraconada”. Agítese o mézclese, porque no va a perder la fuerza ni sabor, y sírvase frío o caliente o templado…. La virtud de este cóctel es su idoneidad para cualquier estación del año… refresca y revitaliza en verano, calienta y reconforta en invierno, ayuda a pasar las lluviosas tardes en otoño y combate las alergias primaverales. Bien es cierto, que, en mi caso, le hubiera añadido una parte de “Cariñot Chandon” y otra [o dos] de “Tortosina”, pero no hubo manera de encontrar ambos ingredientes.

Cierto es que uno no está acostumbrado a estas bebidas. Bien es sabido por quienes me quieren, y de quienes yo me siento querido, que lo mío es el café solo, negro, amargo… Cuestión de carácter, imagino… Y, tal vez, al principio, durante unos instantes, me cuesta asimilar este nuevo sabor, supongo que por el contraste en el paladar, pero luego, uno prueba, mezcla, hace combinaciones… uno poco de “Tremposía” por aquí, más “Tarracoseta” por allá, algo de “Pamplonebra”, ahora de esta otra “Tremposía”… me quedé con la sensación de no haber probado suficiente “Gironina”, creo que la próxima vez lo haré y me quedó el cosquilleo de no haber podido tomar un buen par de sorbos de “Cariñot Chandon” y de “Tortosina”.

Aún tengo el sabor en la boca de ese cóctel, y, me encantaría repetir, pero, supongo, lo mejor es dejarlo reposar e ir tomando de los ingredientes por separado… de momento…


PD: ¿Por qué nos gusta tanto estar rodeados de amigos? ¿Por qué no nos importa el número y sí la calidad de la gente que nos rodea? ¿Por qué me hago estas preguntas?
miércoles, agosto 22, 2012

carros de fuego (1981, hugh hudson)

Poco menos de diez días desde que la llama se extinguió en el pebetero, sólo poco más de doscientas horas desde que comenzó una nueva olimpiada y, ahora, a la espera de que transcurran de nuevo cuatro años para vivir, una vez más, dos semanas en las que deportistas del mundo entero en distintas disciplinas, volverán a intentar alcanzar la gloria del Olimpo, y morar como allí lo hacían los mejores de entre los dioses griegos… decía, ahora, después de haber terminado los juegos olímpicos, me vienen al recuerdo imágenes de los anteriores, ésas que, están asociadas a mi infancia, a mi adolescencia, a… no sé, a algo en el subconsciente, o, en el inconsciente y que, en determinados momentos, afloran.

Aparecen por mi mente en un desfile, no sé si interminable, Misha, un José Manuel Abascal corriendo tras Coe y Cram, un Ben Johnson cruzando la meta, alzando el dedo índice al tiempo, con los ojos desorbitados [luego nos enteramos que el estanozol le llegaba hasta esos descomunales globos oculares…], Antonio Rebollo disparando una flecha ardiendo, realizando una parábola interminable hasta alcanzar el pebetero y prenderlo, a Greg Louganis golpeándose la cabeza contra el trampolín al realizar un doble mortal y medio invertido, la medalla de oro de Indurain, la derrota en semifinales del UsaBasketball de John Thompson, a Moussambani nadando los 100 metros libres en una marca superior a la de 200 metros, a Merlene Ottey en Moscú, Seúl, Barcelona, Atlanta, Sidney tratando de conseguir siempre el oro, pero no alcanzarlo nunca, a Florence Griiffith con aquellas uñas imposibles y maquillajes espectaculares.…

Los Juegos de este año dejan muchos recuerdos ahora que están recientes, habrá que esperar al paso del tiempo, de los años, para saber qué es exactamente lo que perdurará en mi memoria, pero hay una cosa que, seguro, recordaré… y, no es otra, que la interacción a través de twitter con un grupo de “locos”, de MIS “locos”. Ellos y ellas. Una en Madrid, otra en Tarragona, otra en Blanes, y en Pamplona, el de allí en Barcelona, y uno más en Tortosa y ….


PD: ¿De dónde viene esa fascinación a ser “el más rápido, el más alto, el más fuerte”? ¿De dónde viene esa fascinación por ver a esos deportistas entregándose al máximo? ¿Por qué disfrutaré tanto de los Juegos Olímpicos?
jueves, junio 07, 2012

aníbal vencedor contempla por primera vez italia desde los alpes [1770, francisco de goya]

La Historia, ésa que se escribe con mayúscula y nos narra el pasado de la humanidad, con sus grandes epopeyas, con sus terribles desastres, con sus fantásticos descubrimientos e inventos… , ésa, nos ha tenido engañados. Estoy convencido que Aníbal [hermano de Asdrúbal… que también, vaya familia con los nombres…] no fue ni general, ni militar, ni estratega… Acepto que fue cartaginés. Pero ya. Nada más. Para mí, Aníbal Barca fue médico. Es más, médico y, en uno de los hechos por los que más es recordado, estaba saliente de guardia. Si no, no se entiende que a alguien se le ocurriese cruzar los Pirineos y los Alpes encima de elefantes para ir a enfrentarse a la República de Roma y crear la Segunda Guerra Púnica. ¡¡¡No me jodas!!! ¡¡Los Pirineos y los Alpes!! ¡¡Sobre E-LE-FAN-TES!!

Sólo así puede parecer normal semejante idea. Vete desde nuestra Cartagena hasta Italia, crúzala entera, llega hasta Reggio di Calabria, vuelve hasta Crotona y desde allí en barco hasta Zama [al lado de Cartago, que ahora no deja de ser parte de un suburbio residencial lujoso de la ciudad de Túnez]. Y los romanos lo vieron, claro, y también la velocidad con la que se desplazaban con los elefantes, pero suele ocurrir, que cuando te ves envuelto en una post-guardia, te dejas llevar por una vorágine de acontecimientos en los que apenas puedes actuar. Y te empiezan a ganar Aníbal y los elefantes… Y te llevan a Madrid siguiendo el camino de Santiago y de pronto, tu Aníbal particular, a la altura de Belorado, cae en la cuenta que la ruta apostólica no pasa por la capital del Reino…

Probablemente, mientras iba encima de uno de esos elefantes, el cartaginés fuera pensando en que hay que sacar el perro, rodar unos kilómetros en bicicleta estática, cambiar la ropa de invierno por la de verano, preparar la comida y cena de ese día y la de las próximas semanas… y a ser posible, hacerlo todo a la vez… Al final, gana la República de Roma, pero ¡¡¡vaya rato!!! Aníbal tuvo que ser médico. Neurólogo, concretamente…


PD: ¿Son habituales esos “ataques” de hiperactividad que tenemos? ¿Qué los provocan? ¿Qué consecuencias tienen para nosotros y para los que nos rodean?
viernes, mayo 25, 2012

con las manos en la masa (1984, vainica doble y joaquín sabina)

Hace cosa de dos o tres semanas, aunque tal vez fue hace un mes ya, aparecieron por casa, todos juntos, Belcebú, Lucifer, Luzbel, Mefistófeles, Satanás [no, éste no vino…] encarnados en una sola persona portando, en sentida ofrenda, un objeto que no puede ser otra cosa que una creación del Maligno. Se nos presentaba, además, en forma de usufructo vitalicio sin que existiera opción al rechazo, a la negativa, a no aceptar tamaño agasajo…. Así que este artefacto, capaz de cortar, mezclar, amasar, cocer a fuego lento, hervir y cocer al vapor… se ha hecho fuerte en la cocina y no hay manera de sacarlo de ahí, ha tomado como rehenes a dos sartenes y una olla exprés, amenazando con rayarles el antiadherente si no lo utilizamos con regularidad. Y así estoy, sometido a la voluntad de la p*t* Thermomix…

Recuerdo con añoranza cuando era apolíneo, bien fibrado, mis facciones recordaban a los modelos griegos [por el tema de la nariz…], vamos, que me acuerdo de cómo era hace mes y medio… y ahora soy, más bien, parecido a Sancho Panza, bueno, en realidad más a Panza que a Sancho [y sí, me estoy refiriendo al Sancho Panza de los dibujos animados con la voz de Antonio Ferrandis]. Porque resulta que este invento del Demonio hace masas para tartas y pasteles, y pollo al chilindrón, y lentejas, y garbanzos, y …. salsas, hace ¡¡SALSAS!! Si yo, en el fondo, me conformo con poco. Me das una olla de arcilla, un trípode de madera y un fuego y soy feliz. Si no pido más…

De modo que así me encuentro, en plena “dieta de la Thermomix”. Sufriendo cada día, en cada comida o cena, por ver qué ha preparado, con qué me sorprenderá el dichoso artilugio y preocupado por el estado de salud de los secuestrados, temiendo en que en cualquier momento puedan oxidarse por el no uso, pensando en cómo liberarles y en cómo librarme yo de esta esclavitud… Lo cierto es que a este artilugio le veo muchas pegas, y la principal y fundamental es que… ¡¡NO HACE CAFÉ!!


PD: ¿No es la cocina probar, calcular, subir el fuego, bajarlo? ¿No alteran estos aparatos esa “ciencia” del cocinar? ¿Me he quedado en el siglo XVII?
martes, marzo 13, 2012

el último vals (2007, pablo moro)

“Rocky, una vez leí una historia de boxeo. Contaba la pelea de un viejo boxeador con más de cien combates a la espalda y una joven promesa. El viejo boxeador había hecho buenos combates en el pasado, pero ahora sus nudillos estaban rotos, sus cejas era de papel de fumar y sus arterias ya no tenían elasticidad. El tipo había resistido más que nadie. No quedaba ni uno solo de sus antiguos compañeros. Su rival no sólo era joven, sino bueno. Un boxeador rápido, inteligente, de pegada seca y los pies tan ligeros que apenas tocaban la lona. La pelea era desigual. El viejo boxeador sabía que iba a perder, pero tenía que luchar, tenía que aguantar. Lo hacía por él, ¿entiendes? Por sobrevivir…”

En algún momento, todos nos hemos sentido un poco Marvin Hagler, Harry Greb, Marciano, Chuvalo, o, incluso, como Carlos Monzón. Recibiendo golpes sin saber por dónde podría venir el próximo e intentando mantener el equilibrio ante el recibido. Y no sabemos si ha sido un jab, un cross, un uppercut o un crochet lo que hemos recibido, ni sabemos qué será lo siguiente. Y, menos aún si el slipping, el bobbing o el clinching nos dará alguna oportunidad de atenuar los golpes y recobrarnos, y cuál de ellos será el apropiado. Claro, no se tratan de golpes reales como los que recibían Kid Gavilán, LaMotta, Basilio, Fullmer o Tommy Farr. No, no son de esos…. Son de los que duelen en el alma, los que vienen envueltos en traición, desengaño, decepción…. De esos golpes, todos hemos tenido y hemos sufrido… En ocasiones nos hemos preguntado por qué a nosotros, quién o qué nos ha hecho subir a ese ring y por qué nos encontramos ante ese Walcott, Archie Moore, Alí, Frazier, Joe Louis o Sugar Ray Robinson que golpea sin cesar…

Decían de Marciano que "uno puede, al igual que con un oso montañés enfurecido, hacerle bajar el ritmo y lograr que sacuda su cabeza si se lo golpea con suficiente fuerza como para lastimarlo, pero nadie puede hacerlo retroceder"… Quizás eso es lo que haya que hacer…


PD: ¿En estas situaciones debemos encajar o devolver los golpes? ¿Comportarnos como un tentetieso? ¿A qué te aferras tú para no caer definitivamente?
viernes, junio 24, 2011

pongamos que hablo de madrid (1980, joaquín sabina)

Todo empezó aquí. O aquí. Lo cierto es que no sé exactamente cuál de los dos momentos es el primero que debo considerar como inicio, aunque suelo contar como tal, el DÍA CERO. Seiscientos cincuenta días exactos después, esto termina. O mejor dicho, terminó el lunes. Cuatrocientos cuatro kilómetros. Lo cierto es que desde hace cuatro días, mi habitación de aquí, de mi pueblo, ésa que durante años he compartido con mi hermano, es un auténtico caos de maletas, bolsas, cajas… que contienen cientos de experiencias vividas, decenas de personas conocidas, miles de pasos por las calles de la capital intentando conocerla, meterme en ella… Todo desperdigado por ese cuarto.

Sin embargo, ni una sola de las maletas, de las cajas, de las bolsas… he abierto…. Necesariamente tendré que hacerlo, quizás en las próximas horas, pero algo, dentro de mí, me impide hacerlo. Como si abrirlas algo de eso supusiera desprenderme de todo o parte de estos casi dos años. Y, en estos momentos, no tengo ninguna gana. Releyendo el párrafo anterior, me doy cuenta que he simplificado todo en cifras y lo cierto es que no puedo resumirlo sólo en eso. Hay más. Mucho más. Sentimientos, emociones, alegrías, tristezas, luces, sombras, euforia, desesperación… Y, ni aún así, alcanzo para abarcar todo lo sucedido en este tiempo.

Madrid se ha quedado con una parte mía. No sé exactamente qué, pero tiene ya algo de mí. No creí que eso fuese a ocurrir. No pensaba que esa ciudad y sus gentes me iban a atrapar de esa manera, pero me he ido dejando apresar. Poco a poco ha ido cautivándome hasta convertir todo, en determinados momentos, en un sueño del que uno no quiere despertar. Pero, no quiero engañarme tampoco, también han existido pesadillas, básicamente dos…. Ahora, pensándolo bien, creo que no echaré de menos a la ciudad en sí, sino a las personas que en ella viven y con las que me he relacionado. Y, naturalmente, a las conversaciones, encuentros, desencuentros… con ellas vividas. Pensar en Madrid supone, ahora, el recuerdo de personas que me han acompañado en esta experiencia…


PD: ¿Por qué, en ocasiones, resumimos todo en números? ¿Qué mecanismo nos hace relacionar situaciones con personas concretas? ¿Qué hace que la nostalgia se active?
martes, junio 14, 2011

match point [2005, woody allen]

La culpa de todo la tiene el tipo ése que se sienta en las gradas escudado con unas gafas oscuras de sol, una gorrita de un hotel, la mano apoyada en el mentón, que parece estar hastiado de lo que ve y que parece que disfrutaría más con un paseíto por la playa de Levante [o mejor por la de Oriente] en Benidorm, por la orilla, remojándose los pies. El tipo ése que cada vez que lo veo me parece un pre-jubilado en eternas vacaciones, que se aburre y que no sabe qué hacer con las horas muertas. La culpa de todo, la tiene “TíoToni”.

TíoToni [se pronuncia así, todo seguido] es el responsable de que el muchachito le pegue unos zaborrazos terribles [en el Reyno decimos palabras como esas…] a la pelotita amarilla y que el que esté al otro lado de la red tenga que sudar lo impensable para que Rafel [que así llama TíoToni al nene…] no llegue, apenas destense la herramienta y se vaya recogiendo los aplausos y admiraciones. Por suerte para todos, existe Federer [de nombre, Golleg] que es otro tipo peculiar. El yerno que todas las madres quisieran tener, el hijo ideal, el marido modélico y el padre ejemplar. Entre TíoToni y Golleg han conseguido crear un “monstruo”.

Ahora se discute si uno u otro es el mejor tenista de la historia o el más completo. Creo que no tiene sentido debatir sobre ello. Lo son los dos y punto. Son dos estilos distintos. Rafel acaba empapado en sudor, los músculos tensionados, los calcetines completamente manchados de arcilla. Golleg, por el contrario [como buen yerno, hijo, marido y padre], finaliza prácticamente inmaculado, con la ropa bien limpita. Pero la culpa de todo es de TíoToni, que al pequeño Nadal ya le tocó las narices bien pronto. “Nene, como eres diestro, vas a jugar al tenis con la izquierda…” Estoy convencido que a Golleg, también se lo inventó TíoToni.

[Las cosas como son, la gorrita es de la Fundación Iberostar que contribuye a la integración social de los niños y niños discapacitados de las Baleares]


PD: ¿Necesitamos de un mentor, de un guía o de un consejero? ¿O somos más autodidactas? ¿Qué es mejor?
lunes, junio 06, 2011

la habitación (1888, vincent van gogh)

Me voy a adelantar a los acontecimientos, pero creo que es necesario. Dentro de unos días lo explicaré todo, pero no ahora. De momento, digamos, que hemos puesto un anuncio para compartir el piso. Lo redactó Mau Ricio y lo copio y pego tal cual lo ha publicado [no corrijo nada, es totalmente “sic”]:

“el edificio cuenta con vigilante las 24 horas, también tiene una piscina de unos 20 mts que viene estupenda para calor que esta llegando :). posibilidad de alquilar plaza de garaje. en el salón tenemos una tv hd de 40 pulgadas, también una ps3 con muchos juegos :). no solemos hacer fiestas en casa pero si salimos de fiesta por ahí, aunque todo es hablarlo. somos dos chicos uno de 32 y quien escribe 33. tenemos muy buena relación y cuando coincidimos nos vamos de fiesta juntos, buscamos a alguien con buena onda y mas que un compi de piso termine siendo un buen amigo. por si no lo notaste quien te escribe es argentino que ya lleva viviendo 9 años en madrid. si queres venir a ver nuestra mansión no dudes en contactarnos, será un placer para nostros mostrarte el departamento. mucha suerte para todos en su búsqueda.”

La primera vez que lo leí me quedé ojiplático.... No sabía si se busca un compañero de piso o alguien con quien salir de “joda” [como dicen los argentinos]. Desde luego, creo que el piso tiene muchas más virtudes que la televisión y la consola de videojuegos. Es más, existen ambas porque estamos en el piso. pero debo ser yo el equivocado. Que el edificio apenas tenga diez o doce años, que se encuentre a seis minutos andando de la estación de Atocha, o a otros tantos minutos del Parque del Retiro, o una parada de metro [de lo que yo considero una de las líneas principales] y otra de bus prácticamente en la puerta del edificio, o … son menos importantes que tener una televisión plana…. En fin, que deben estar evolucionando las nuevas técnicas de promoción y yo me he quedado bastante anticuado y “demodé”…


PD: ¿Empieza a ser más importante lo accesorio que lo principal? ¿Me está pillando todo esto mayor? ¿Es justa una elección de un compañero de piso por una entrevista de apenas media hora?
miércoles, mayo 25, 2011

la guarida (1963, robert wise)

En alguna ocasión he hablado de lo mucho que me siento atraído por los mercados, patios interiores, estaciones o las alturas, sin embargo, últimamente empiezo a sentirme fascinado por los lugares abandonados, en mayor medida por fábricas y estaciones de tren [más que fábricas en sí mismas, es más por los lugares en los que se ha trabajado]. Leí hace unos días, una descripción que hacía Chesterton de otra situación, pero que la definía como "pasearse entre los bastidores de un teatro" y, lo cierto es que, ahora mismo, no se me ocurre un símil mejor… y tampoco es que uno haya pasado mucho tiempo entre bambalinas.

En esos lugares uno no puede menos que observar cuanto hay a su alrededor, contemplar todo aquello que se consideró prescindible antes de cerrar definitivamente las puertas e imaginar cómo eran las jornadas de trabajo, las relaciones, la vida allí… entre aquellas paredes. Cuando los veo, o en las contadas ocasiones en que he entrado en ellos, siempre me siento como un intruso, como un perturbador de la paz en que está sumergido… Ahora que lo pienso, mejor que lo dicho por el buen Gilbert Keith, sería decir que me embarga la sensación de ser un profanador de un lugar que ya está en reposo perpetuo. Tal vez pueden parecer exageradas estas comparaciones que hago tratando de plasmar sensaciones y emociones, pero es lo que siento cuando me encuentro frente o dentro de eso lugares…

Y pese a ese sentimiento envolvente, esas construcciones abandonadas ejercen el efecto de un imán sobre mí. No puedo resistir la tentación de curiosear, de mirar, de indagar, de ver, de palpar. De sentir como si fuese algo mío cuando, y es la realidad, es la primera y única vez que entro ahí. O, tal vez, sólo tal vez, lo que me llama la atención es el deseo de soñar y conjeturar qué pasó, quién estuvo allí, qué hacía, cómo lo hacía…. Pero no puedo evitar pensar que, de algún modo, esos edificios, esas construcciones… no son sino almas abandonadas. Y quizás sea eso lo que me atrae…


PD: ¿Por qué hay cosas o situaciones que nos atraen sin que exista un motivo concreto? ¿Qué es lo que nos empuja a ello? ¿Por qué no podemos resistirnos?
jueves, mayo 19, 2011

campamento flipy (2010, rafa parbus)

Tenía una preciosa entrada sobre edificios abandonados que voy a posponer. Me he dado cuenta que está de moda hablar estos días de “acampadas” y uno que es envidioso y no quiere ser menos que los demás, también se suma a esta corriente. Del mismo modo que está de moda protestar y movilizarse de un modo determinado, igual que ocurrió en la “primavera árabe”, aunque el contexto y la situación no sea la misma. Vivo en la capital del reino y no he ido a la “acampada” que se ha realizado aquí. No hay más motivo que no creo en ella. Ahora no. Entiendo el fin, el motivo, la causa, el origen… o creo entenderlo, pero, ahora mismo no me convence. En serio. Entre otras cosas porque no entiendo el mensaje. Lo veo todo muy borroso. Como cuando te despiertas de resaca y abres los ojos.

Debe ser cosa mía. En sí misma, la idea es muy buena. Hacer ver a los partidos políticos que no se está de acuerdo con su gestión y que se quieren soluciones. Bien. De acuerdo. A mí se me ocurren muchas soluciones a distintos problemas, pero, las mías, lo sé, son soluciones de cafetería y hay aspectos que se me escapan y que, tal vez, darían más luz a lo que parece tan oscuro. Hay cosas que no entiendo. Los partidos políticos apoyarán ahora estas movilizaciones [lógico, quedan tres días para unas elecciones y puede suponer algún voto más], no entiendo que sean los jóvenes quienes la impulsen cuando son ellos [somos nosotros] quienes más porcentaje de absentismo en las votaciones generan [generamos].

Se me escapa totalmente que no se permitan estas concentraciones porque "la petición del voto responsable […] puede afectar a la campaña y a la libertad del derecho de los ciudadanos al ejercicio del voto" ¿En serio? ¿Pero no se trata de que cada cual ejerza el voto conforme a lo que considere apropiado? Para terminar dos cositas: debajo de los adoquines de las plazas no hay arena de playa… y tiene que haber otro nombre para estas movilizaciones... en serio, no sé cuál, pero no uno que evoque a adolescentes en campamentos de verano…


PD: ¿Por qué no hemos protestado y salido a la calle cuando se alcanzaron los cinco millones de parados? ¿Por qué no hemos sido capaces de decirles a unos y otros que no nos convencen con sus palabras y chanchullos? ¿Por qué ahora?
miércoles, mayo 11, 2011

tin cup (1996, ron shelton)

Se nos ha ido Seve. Digo que se nos ha ido porque era un poco de todos. Digo Seve porque tampoco necesita más, no precisa del nombre completo, ni de los apellidos. Simplemente Seve. No soy muy de golf. Para verlo, entenderlo más o menos y conocer torneos y jugadores sí, pero poco más, y mucho menos para practicarlo. Es algo que queda pendiente, además de otras cosas, junto con mi "Gran Hombre". Pero siento que necesito escribir de Seve, porque él es parte de mi infancia [e imagino que de la de muchos] porque yo también emulé ser él con un palo, una raqueta o un paraguas del revés y golpeé una pelota de tenis o una bola de papel e imaginé que la embocaba…

En cierto modo, Seve era "paisanuco" y quieras o no, eso tira mucho, pero sobre todo, era un tipo normal [y a día de hoy, es extraño encontrar eso]. Escribo de Seve porque yo he sido él con un bastón cabeza abajo y una bolita de papel de aluminio, porque fui José Manuel Abascal corriendo, porque fui Arconada o Quini o Santillana jugando al fútbol, porque fui Epi jugando a baloncesto, porque fui "Perico" Delgado encima de una bicicleta… Escribo de Seve porque me sale de dentro…

Para mí, Seve está asociado a veranos felices e interminables, a naturaleza, vacas y prados, a buscar caracoles y moras, a comer y merendar rápido para seguir jugando… Seve forma parte de esos recuerdos de infancia que, cuando aparecen de nuevo en tu mente, no puedes sino dibujar una sonrisa repleta de felicidad. La misma que me brota ahora cuando recuerdo que ganó dos Masters de Augusta, que el premio es una chaqueta verde, pero que, en Augusta, sólo hay una. La otra se la llevó a su casa de Pedreña para lucirla junto al resto de sus trofeos. Tal y como él lo entendía, era suya. La había ganado. No tenía sentido que se quedase al otro lado del Atlántico. Los organizadores le preguntaron por ella. Él se hizo el loco…
Sit sibi terra levis, Seve….


PD: ¿Hay alguien de quien seas o hayas sido un “fan-sabelotodo”? ¿Sientes pena cuando alguien famoso fallece? ¿Te hubiera gustado ser alguien concreto?
martes, mayo 10, 2011

la nuit du carrefour (1932, jean renoir)

Hace algún tiempo, a través de twitter, y con la etiqueta #aretainvestigación30añosdespués me moví por el Madrid de 2011 con los ojos del de 1981. Dicho de otro modo, atrapé fotogramas, imágenes, sensaciones, calles, edificios… que aparecen en la película "El Crack" y los comparé con los de la actualidad… Sí, efectivamente, la capital del reino ha cambiado, ya no es la misma que hace tres décadas. Es lógico. La vida, la sociedad evoluciona… Han desaparecido los almacenes SEPU, ya no existe el Frontón Madrid, y el Liceo Francés es completamente distinto al de la película ni tan siquiera hay una cabina de teléfonos enfrente ahora [en realidad ya casi no hay cabinas en ningún sitio… pero es otra historia]. Pero siguen existiendo los cines Ideal, el Capitol y muchos de los lugares siguen siendo perfectamente reconocibles…


La idea de hacer ese recorrido vino de forma espontánea, simplemente surgió. Imagino que ocurren ese tipo de cosas y una película, un libro, una canción… te marca, te llama la atención y se desarrolla en una gran capital y uno es un simple muchacho de provincias… Ya hice algo similar en otros momentos. Una fue cuando viví en Kaliópolis y fue Serrat y sus fantasmas del Roxy quienes me empujaron a ello… Me presenté en la plaza Lesseps e imaginé ese cine que no olía a zotal… no lo vi, pero sentí a Clark Gable y su sonrisa ladeada y socarrona, a Fred Astaire bailando el "Continental" y a George Raft pidiendo fuego… La otra vez fue en París… Necesitaba conocer el Quai des Orfèvres donde Maigret trabajaba, los lugares en los que tomaba esos grogs, por dónde paseaba, qué veía desde la ventana del despacho… Hasta me pareció verlo, anocheciendo, doblando una esquina con su sempiterna pipa…


Supongo, imagino, que aún me quedan más sitios por descubrir por revivir… O, mejor dicho, lo sé. Todavía no he paseado por Baker Street, ni he recorrido la Lisboa de “Sostiene Pereira”, y deseo sentarme en las gradas de Rucker Park e imaginar ahí a Manigault, Knowings, Hammond o Kirkland…. Las leyendas también cuentan…



PD: ¿Por qué un lugar desconocido puede cautivarnos tanto? ¿Influye nuestra imaginación? ¿Tienes tú también uno de esos lugares o ciudades?
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