sábado, septiembre 04, 2010

lo que perdimos (2009, catherine o’flynn)

Después de lo de ayer, no me queda menos que escribir esta entrada y dedicársela a Gerardo. Desconoce que se va a convertir en protagonista involuntario de las trescientas cincuenta palabras de hoy. Pero creo que, moralmente, se lo debo. Gerardo es físicamente igual que Luis Sánchez Pollack, es decir, es idéntico al difunto Tip. Un poquito más bajo, pero poco más. Si tuviese medio palmo más de estatura y una chistera, no dudaría en creer que es el inseparable compañero de Coll. Pues bien. Gerardo es portero de finca, bueno, guarda de seguridad, conserje ... en definitiva, un poco chico para todo. Pero con uniforme de una empresa privada de seguridad. Lo conozco de verlo todos los días. Durante los primeros cinco meses en la capital de Reino, las únicas personas con las que hablaba eran los de seguridad del metro, el de seguridad del supermercado y los vigilantes del edificio.


Total, a Gerardo lo veo todos los días en un portal junto al metro y, por ello, empezamos a saludarnos, a cruzar un par de palabras y a entablar alguna conversación superficial. Hasta ayer. Ayer cruzamos esa línea y, ahí, parados en el portal donde él trabaja, ahí hemos estado hablando. Hemos hablado de sus cincuenta y cinco años, de su hijo y su hija, de su nieta de nueve años, de que está separado y no se lleva nada bien con su ex, de que lleva doce años junto a su pareja actual, de dónde trabaja ella, de ... bueno, de unas cuantas cosas, pero sobre todo hemos hablado de su casita.


Porque Gerardo se ha hecho una casita de madera, no de las prefabricadas, no, de verdad. Y en su móvil llevaba un montón de fotos y me las ha enseñado. Todas. Tal vez veinte, incluyendo planos de nuevas reformas y de su chimenea y de su porche y de lo que le gusta estar ahí respirando aire libre. Y mientras me contaba esto, sonreía, disfrutaba con ello y, creo, que yo también, por un momento, me he sentado en ese porche de madera y juntos hemos charlado, al tiempo que nos tomábamos un copazo.



PD: ¿No es cierto que cada cual elegimos nuestra calidad de vida? ¿Ahorramos para el futuro, para cuando seamos ancianos? ¿Realmente podemos ahorrar?

jueves, septiembre 02, 2010

reunión de poetas (1843, antonio maría esquivel)

Pepe Domingo Castaño lo definió el otro día como uno de "esos modernos sistemas de cariño" (¡¡un fenómeno este tipo!!) Y quizás eso es lo que son las redes sociales, nada más que eso. Hace tiempo hablé de los abrazos, de esos no físicos y que, más veces de las que creemos, necesitamos. Tal vez, las redes sociales son una versión “dospuntocero” de los abrazos. Y quiero hablar hoy de Twitter que, literalmente viene a ser gorgojear. Pues bien, en esta red, me he creado una especie de... llamémosla familia. Algo así como esos parientes en segundo grado, con los que no tienes mucho trato, con los que coincides en contadas ocasiones, con los que disfrutas de ese momento y luego cada uno hace su vida... Algo así... Indudablemente este red está copada de famosos que quieren tener un trato más cercano con sus seguidores. Actores, cantantes, periodistas, .... Pero mis “primos” no son de esos, son desconocidos, anónimos, o mejor, gente normal, con la que puedes cruzarte en la calle, en un ascensor, en una cafetería... y no te llamarían la atención.


En ciento cuarenta caracteres expresamos nuestras alegrías, tristezas, frustraciones, dudas... Normalmente, todo va cargado con una fina capa de humor y buen rollo. Entre estos “familiares” está Mafalda, una galleta María, el fantasmita Clyde, un tímido tortuguito, un femenino monigote, incluso, una chica Madmen y un globo con forma de flor sonriente... Y son de distintas partes del mundo, hay quien está en “Madrid por ahora” o en Rodetelandia, o te hacen esperar porque tienen que mirar el mapa, o están “ensumundo”, o viven en lugares llenos de números con decimales, o, simplemente, sé que están ahí, aunque haya un Atlántico y medio continente de por medio.... ¿Y yo? Yo, en tuiter, soy un personaje de ficción con la cara de Germán Areta, o de Ceferino Reyes, o de “El Americano” y con el espíritu de Fendetestas. Y vivo en Catatonia, un lugar que surge cuando nos estamos durmiendo, en esa duermevela, en ese momento en que nada es cierto y nada es falso, en donde todo es posible, ahí vivo yo...



PD: ¿Realmente necesitamos de estas redes para comunicarnos? ¿Dependemos de ellas? ¿Nos han creado una adicción?


Nota: pido mis más sinceras disculpas si alguien se molesta por su nombramiento u omisión. Sólo se trata de “literatura”....
miércoles, septiembre 01, 2010

amor de verano (1963, dúo dinámico)

Se acabó el verano. Bueno, en realidad quedan tres semanas exactas para que lo haga, pero, para lo que nos ocupa, es lo mismo. Empieza nuevo mes septiembre, concretamente. Día uno. Fecha señalada tradicionalmente como la de regreso al puesto de trabajo. Comercios que han permanecido durante el pasado mes con un cartelito, muchas veces un simple papel, en el que solicitaban las disculpas a los señores clientes por estar de vacaciones, han levantado la verja y abierto sus puertas. Las vías de esta gran urbe comienza a llenarse de vehículos que transportan a hombres y mujeres bronceados y somnolientos. Estudiantes con libros y carpetas bajo el brazo, arrastran, en un cansino caminar, sus calzados dirigiendo sus pasos a una biblioteca o un lugar en el que, con otros compañeros, tratarán de solucionar dudas antes de enfrentarse al temido examen.


La ciudad, ésta también, comienza a desperezarse y a marcar el ritmo de sus ocupantes. Sólo los visitantes se mostrarán inmunes al ansioso caminar, al acelerado conducir, a los empujones en el metro del resto que, durante once meses consecutivos volverán a formar parte de nuestra cotidianeidad diaria. Y, quizás, hasta fin de mes, por eso del "veranillo de San Martín" aún esbocemos una leve sonrisa, antes de transformarnos en grises hombres y mujeres atrapados en nuestra rutina. Pero, si quisiéramos, podríamos hacer perdurar esa sonrisa recordando los momentos vividos en la playa, en la montaña, tal vez en la propia ciudad, con nuestros amigos, familares, o nosotros solos…


Leí (u oí, que no lo recuerdo bien) el otro día, que este año, los trabajadores regresan más contentos a su puesto de trabajo, por el hecho de tenerlo. Bueno, algo es algo. También me enteré que se tarda un promedio de siete días en habituarse a horarios y ritmo de trabajo. Bueno, pues ya lo saben. Y si, por un casual, tras estas vacaciones, no se llevan bien con su pareja, ya saben que aquí tienen un abogado…


PD: ¿Cuánto nos dura el síndrome post-vacacional? ¿Por qué ahora se habla de eso y hace años no? ¿Realmente aprovechamos tanto las vacaciones como pensamos?

martes, agosto 31, 2010

me estoy volviendo loco (1982, azul y negro)

Estos días distintos acontecimientos deportivos se han sucedido y solapado entre ellos y la adrenalina ha empezado a recorrer nuestros cuerpos de aficionados y espectadores en gradas, carreteras o sillones y sofás. Sabida es mi preferencia por el baloncesto (el ser entrenador es lo que tiene...) pero hoy quiero hablar de otro deporte. Quiero escribir sobre ciclismo. Quiero hablar de la Vuelta Ciclista a España que, este año, cumple su septuagésimo quinto aniversario. Y eso me lleva a mis primeros recuerdos sobre este deporte y sobre la Vuelta particularmente. Porque, cuando eres niño, no existe otra cosa que la Vuelta, no distingues nacionalidades ni maillots. Sólo existen los ciclistas.


Para un niños de siete, ocho o nueve años aquellos deportistas eran los que uno quería ser cuando subía encima de una bicicleta. Recuerdo, con cierta nostalgia, las competiciones que organizábamos en el parque cercano a casa unos cuantos dando vueltas al mismo, tratando de ganar en un sprint. Nunca lo hice, nunca gané. Y de esas imágenes, de esas retransmisiones llenas de problemas cuando llegaban a los grandes puertos, de ellas afloran Marino Lejarreta, Vicente Belda, Fabio Parra, Lucho Herrera, Ángel Arroyo, Pedro Delgado, Julián Gorospe, Álvaro Pino y, mi favorito, José Luis Laguia. ¿Por qué él era el favorito? Ni idea, imagino que habría que preguntárselo a aquel niño y que, con sus palabras, respondiese. Disfrutaba cuando las carreteras empezaban a empinarse y esperaba esos ataques de farfán que ponían en fila de a uno el pelotón y esperaba que Laguia, vestido ya de verde, cruzase el primero por la pancarta de premio de la montaña. A partir de ahí ya daba igual quien ganase la etapa. A mí, me daba igual.


Y con estas líneas aparecen en mi memoria también aquellas chapas de refrescos con las cara de ciclistas y que, en circuitos dibujados en el suelo con una tiza o una piedra, impulsadas por nuestros dedos, trataban de completar el recorrido y ser los primeros en llegar. Tampoco gané nunca.



PD: ¿Dónde están aquellos niños de ayer? ¿Por qué ya nada parece tan difícil? ¿Por qué todo está bajo sospecha?

viernes, agosto 27, 2010

thelma y louise (1991, Ridley Scott)

Madrid-Pamplona-Bilbao-Madrid-Ciudad Real-Madrid... Éste ha sido mi recorrido los días pasados, concretamente, durante cuatro días. ¡¡Qué bonito es viajar!! ¡¡Y por ocio tiene que ser la hos...!! Así que, teniendo en cuenta que han sido viajes de trabajo, y además con la compañía del jefe propio, pues la experiencia no ha podido ser más "enriquecedora". Quizás aún no he comentado que los viajes fueron en coche durante la mayor ola de calor del verano… Tengamos en cuenta también que ambos somos la noche y el día, el agua y el aceite, la playa y la montaña… (es falso eso de que los polos opuestos se atraen) No obstante, y siendo justos, han existido imágenes impagables, frases que pasarán a la historia y momentos irrepetibles (espero…)


Me enfrento hoy al terror de los “juntaletras” como yo, con la diferencia que no sé por dónde empezar… ¡¡Hay tantas cosas!! Veamos… Pongámonos en situación: Bilbao, Semana Grande, acompañados por una señora que, en un momento dado (y no tengo claro que viniese a cuento) comenta "si eso es conquistar, mi culo es un florero" y se quedó tan ancha, con una sensación de felicidad como si le hubiesen sacado una piedra de la vesícula y te deja sin capacidad de reacción…Mismo lugar (una terracita), mismos comensales y mi jefe decide cenar una ensaladita de tomate, alabando las virtudes del local en la preparación del plato, y Möet Chandon (lo normal que cena la gente). Resultado: la ensalada en cuestión la hacen en el restaurante de al lado…


Omito para otro momento el desear una tajada de melón y parar en una gasolinera a comprar ¡¡¡SEIS MELONES!!! Dejo para otro día la vivencia de verle conducir en coche descapotable, por la autopista, sin camisa, con visera, al tiempo que suena a todo volumen TODA la discografía de José Luis Perales y Mari Trini… demasiadas emociones…


PD: ¿Va en el sueldo del jefe aguantar lo que los empleados dicen de él? ¿Es un pago no remunerado el poder meterse con el jefe? ¿Por qué siempre lo hacemos a escondidas? (sí, el de la foto soy yo...)

domingo, agosto 22, 2010

náufrago (2000, robert zemeckis)

Hoy tengo un mal día. Hoy la capital dl Reino me ha podido. Hoy Madrid me ha vencido, me ha derrotado, me ha destrozado… Hoy siento añoranza, morriña, "saudade"… Hoy echo de menos a personas, lugares, situaciones… Hoy extraño miradas, sonrisas, abrazos… Hoy Madrid ha sido cruel. En domingo, cuando la ciudad late despacio, cuando parece estar dormida, cuando está muerta, cuando todo es igual pero distinto. Hoy. Me ha invadido una desazón, un disgusto, una angustia que no logro controlar, de la que no consigo desembarazarme. Y lo noto dentro de mí, en el nudo de la garganta, en la opresión en el pecho, en el corazón encogido, en el alma…

Y me pregunto... ¿Por qué? ¿Cuál ha sido la causa? ¿Donde está el motivo? ¿En qué momento surgió el origen de esta situación que me consume por dentro? Y mientras escribo estas líneas me descubro angustiado golpeando las teclas tratando de encontrar respuestas e intentando plasmar lo que siento. No lo sé. No lo recuerdo. Me siento impotente para hallar el inicio de todo esto y, sin embargo, es real, muy real. Lo sé porque me está doliendo dentro, muy dentro. Me falta algo, noto que existe una ausencia con cuya presencia todo se calmaría. Pero no sé qué es. Es una de esas sensaciones que resultan difíciles de explicar pero que en tu interior sabes que es el ungüento que sanará todos tu males y que te calmará el dolor.

¿Qué es eso que noto a faltar? ¿Se trata de un qué o es un quién? ¿Es un aroma, un parque, un sabor? ¿Son unos ojos, una boca, una caricia? ¿Es real o no lo es? Quizás se trate de una idealización, una ensoñación de lo que no he vivido pero quiero que exista? No lo sé, pero sé que hoy, Madrid, me ha vencido, pero mañana seré yo quien lo derrote, y si no es así, será pasado mañana o al siguiente, o al siguiente…



PD: ¿Por qué nos sentimos así? ¿Por qué algunas veces nos invade la desazón? ¿Qué remedios utilizamos para repelerla? ¿Y si ha calado muy profundamente?
martes, agosto 17, 2010

la minifalda (1971, manolo escobar)

He tenido que releer varias veces la noticia porque no me lo podía creer. Me parece que el tema se nos está yendo de las manos. Durante los últimos tiempos he estado tratando de no comentar nada y hacer como que no ocurría nada, pero después de lo de hoy ya no aguanto más. Resulta que ha tenido a bien hablar para la prensa Kepa Tamanes. Y en mal momento lo hahecho, o, mejor dicho, debería haberse callado esa bocaza y no hacer comparaciones estúpidas y fuera de lugar. Porque resulta que el caballerete no ha tenido mejor idea que decir que “alguien tendrá que explicar porqué se condena a ETA y no a Jesulín de Ubrique”. Y se ha quedado tan ancho. Con dos cojones. Vaya por delante que si tengo que elegir, mi voto es sí a la corridas de toros. Pero no es eso lo que quiero comentar.


Estoy completamente perdido. ¿Cómo a alguien en su sano juicio se le puede ocurrir comparar a unos terroristas y matan desde la distancia y a traición con un torero? En serio. ¿Estamos perdiendo el norte? Puedo entender, comprender y hasta compartir las ideas de quienes no piensan como yo, de quienes tienen diferentes puntos de vista de los míos. Puedo ponerme en el lugar del otro y tratar de pensar como él, pero.... esto ya no puedo. No es un debate sobre si toros sí o no. No es un debate sobre si los animales sufren o no. Es otra cosa. Porque, aquí, el portavoz de la Asociación para un Trato Ético con los Animales, aún ha añadido: “ el terrorismo, la ablación, la esclavitud.... están prohibidos porque provocan dolo, por eso alguien tendrá que explicar por qué se permite la tauromaquia, porqué se condena a ETA y no a Jesulín de Ubrique”. Señor Tamanes... ¿de verdad necesita que se lo expliquen o sólo es por darse publicidad? ¿En serio piensa lo que dice o lo dice sin pensar? Ochocientas treinta y nueve familias se lo pueden explicar. Por cierto, ya estoy hasta las mismísimas criadillas del debate....



PD: ¿Por qué un asunto meramente político ha de suscitar tanto revuelo? ¿Quizás porque entra en conflicto con nuestra cultura? ¿Tal vez porque unos hacen más ruido que otros? ¿Se trata de “gritar” más que el otro?

lunes, agosto 16, 2010

es fácil dejar de fumar, si sabes cómo (2005, allen carr)

Diario de un ex-fumador. Día uno. Llevo poco mas de diecinueve horas sin fumar. Me muero por un piti. Las cosas son así. ¿Sabes? Hoy es uno de esos días en los que todo el mundo fuma. En la cafetería, en la calle, a la salida del metro, en las paradas de bus… Similar a esos días en los que necesitabas fuego y nadie fumaba o nadie aparecía con un cigarrillo, pues lo mismo... De hecho, hace un ratito, después de una última reunión, el chico con quien estaba al salir a la calle ha encendido un cigarrito (que en la “mina” no se puede fumar). Ducados, por mas señas. Vamos, lo que a mí me gusta. No sabia si quería que me ofreciera o que no… No lo ha hecho. Si llega a hacerlo, hubiera aceptado.



Seguro. O casi… que uno es bastante terco y tozudo… He vuelto a casa paseando. Con un billete de diez euros en la mano. Apretándolo. Buscando un estanco. El billete ha acabado empapado de mi sudor y en la palma de mi mano ha quedado serigrafiada la portada románica que diseñó Robert Kalina. He pasado por delante de cuatro estancos y ¡¡todos ellos!! estaban cerrados por vacaciones (esto me recuerda que tengo que variar mi pensamiento sobre las cosas en las que creo y en las que no, más concretamente en las que no). Y mientras, Revolver, en mi emepetrés, cantando que “no hay droga más dura que el amor sin medida...” ¡¡ Los cojones, Carlitos, los cojones!! Así que, parece, que aunque hubiera querido comprar, no lo hubiera podido hacer. Matizo: querer, quería, pero vamos, que todo hubiese sido encontrarse un estanco abierto, y también podía haberlo hecho en algún bar, pero eso ya lo había descartado. Fin de la matización. Total, que el billete ha acabado en manos de un camarero que me ha servido una dosis de cafeína y creo que me ha mirado raro... Y yo he terminado escribiendo estas líneas. En fin.... más de diecinueve horas. Trescientas cuarenta y tres palabras. Y me sigo muriendo por un piti....


PD: ¿Por qué me habrá costado escribir tanto esta entrada? ¿Quizás porque todo es real y me cuesta hablar de mí?

martes, julio 27, 2010

la corte del faraón (1985, josé luis garcía sánchez)

Se me ha muerto Gamero. Así, sin avisar. En fondo, lo ha hecho como siempre vivió. Sin dar una voz más alta que otra. Como si estuviese en un segundo plano, como si la historia no fuese con él y, sin embargo, ¡vaya si iba!. Con él se nos ha ido el creador de una figura imprescindible en el cine de hoy. El actor que no es protagonista (me resisto a llamarlo secundario), que aparece en un montón de películas y que, no obstante, seríamos incapaces de citar cualquiera de ellas en las que hubiera participado. Y, eso, sólo está al alcance de los mejores. Ahora mismo, me viene a la cabeza esa voz ronca, cazallera y encabronada....


Uno de mis primeros recuerdos de Gamero es en una película de Parchis. Interpretaba a un portero de un colegio o un internado o algo así. A partir de ese momento, su imagen aparecía en distintas películas y era incapaz de saber quién era, cómo se llamaba o dónde le había visto antes. Supongo que se trataba de mi corta edad y mis limitados conocimientos (al igual que ahora) respecto a todo. Con el tiempo averigüé cómo se llamaba aquel tipo bajito, con bigote frondoso y eternamente cabreado. Me niego a citar películas en las que aparezca y eso que, ahora sí, podría escribir unas cuantas, pero no quiero, porque sería limitarle o, tal vez, sería todo demasiado subjetivo.


Lo que sí quisiera resaltar son dos frases suyas y una anécdota con Juan Luis Galiardo. Las frases: "Como fuera de casa no se está en ningún lao" y "No le cuente usted sus penas a sus amigos; que les divierta su puta madre". La anécdota: en su último rodaje (una peli homenaje a Berlanga) Juan Luis Galiardo aquel día nada más verle dijo... "Mucha atención, porque pido un aplauso para Gamero... Y cada hora y media voy a pedir un aplauso para Gamero". Ahí lo dejo... Eso sí, un fulano permanentemente enfadado, medio sordo, con bigote de guardia civil de los de antes y algo bajito, se me ha ido....



PD: ¿por qué tengo la sensación de que actores como los de antes ya no quedan? ¿Por qué tengo la sensación de que muchos dignificaron la profesión y los de ahora no tanto? Problemas de generalizar....

sábado, enero 09, 2010

lo que ana ve (2002, revolver)

Hay días en que uno se levanta de muy mal café y le dan ganas de liarse a guantazos con todo el mundo. Como yo no soy violento (o eso creo) no me queda más remedio que citarme tras la catedral de mi pueblo cuando el alba empiece a despuntar. Quedan citados todos los políticos y jueces que se han inventado ese término de “violencia de género” que sólo engloba a las mujeres fallecidas a manos de sus parejas, pero no las que se producen en sentido contrario. Porque está muy bien que protejamos, pero a todos. A ellos, a nosotros también. Y conste que no se trata de una petición “machista” o masculina, no, no es eso. Se trata de que estoy hasta las pelotas de escuchar eso de la paridad, de la igualdad, de la no discriminación y esas cosas.... Y resulta que, a la hora de la verdad, no existe.


Pongamos por caso que en el Reino murieron 30 hombres a manos de sus parejas femeninas, pero ninguno de ellos cuenta en las estadísticas oficiales. Ninguna de esas víctimas, es, para el Gobierno, “violencia de género”. Llevamos nueve días de año. Dos mujeres han sido asesinadas por sus parejas. Pero.... ¿de Antonio Luna Peña no hablamos? Su expareja le atravesó la cara con un cuchillo y luego se entregó a la policía confesando lo que acababa de hacer. Si hubiese sido al revés... ¿qué estaríamos pensando? Y esto fue el día cuatro...


Así que no me vengan con eso del sexo débil, de la fuerza y de tonterías de ese tipo. Principalmente por dos motivos: el primero es que, si estamos de acuerdo en eso de la igualdad y que todos podemos acceder a los mismos puestos de trabajo, que no debe haber discriminación y demás, entonces, no tiene sentido eso computar sólo a los de un sexo; el segundo motivo es que no vale eso de la mayor fuerza del varón, porque haber, hay de todo, y, además, creo yo (y esto ya es personal) las mujeres pueden llegar a ser mucho más crueles que los hombres y eso también es maltrato.



PD: ¿Tiene sentido que exista un Ministerio de la Igualdad? ¿Por qué sólo hay un Instituto de la Mujer? ¿Tenemos una doble moral?

viernes, enero 08, 2010

la terminal (2004, steven spielberg)

Por distintas circunstancias que ahora no vienen al caso, me he pasado gran parte de la mañana en el aeropuerto de la capital del Reino esperando y, por tanto, dada mi naturaleza, observando. Observando a los pasajeros, a sus acompañantes, a quienes esperan, a quienes limpian, a quienes trabajan allí, .... y, tal vez, observándome a mí mismo un poco también. No voy a decir que he visto de todo, porque no creo que fuese cierto, pero sí que he visto unas cuantas cosas que me han llamado la atención. No sé porqué me he fijado en ellas, pero el caso es que un poco sí que me han, digamos, cautivado. Son situaciones normales, nada extrañas, pero de ésas que a uno le hace pensar ciertas cosas.


Quizás, la que me más me ha hecho detenerme en pensar y plantearme cosas ha sido una escena en la que he visto como un abuelo se comía literalmente a besos a su nieta. Ella, no más de tres años, parece ser que había sido “engañada” por sus padres y creía que no iba a ir el abuelo a buscarla. La sorpresa ha sido mayúscula y se ha quedado sin palabras, no sabía cómo reaccionar... El abuelito, un señor que me ha dado la sensación de ser un tipo entrañable, apenas reparaba en los progenitores de la chiquilla. Todos los guiños, sonrisas, arrumacos, carantoñas, caricias, besos... todos eran para la pequeña. Y eso me ha hecho preguntarme si llegaré a ser un abuelo como ése. O si llegaré a ser abuelo.


He visto llorar de emoción a quienes se reencontraban después de un viaje transatlántico, he somatizado los nervios de quienes esperaban a alguien y no aparecía cruzando la puerta de llegadas, he paseado nervioso por la terminal ojeando furtivamente el tablero de aterrizajes. He visto lágrimas, risas, abrazos, sonrisas, sorpresas, manos que se estrechan, uñas mordidas ....



PD: ¿Sólo a mi me parece muy triste bajarse de un avión y que no haya nadie esperando? ¿Por qué nos da miedo volar? ¿Por qué siempre me apetece fumar en pleno vuelo?

jueves, enero 07, 2010

el duelo (2006, ronny yu)

No quería yo empezar tan pronto esta sección este año. Pensaba dejarla para más adelante, cuando llevásemos unas cuantas semanas del año que acabamos de estrenar... pero no puede ser. Ya no aguanto más. La sección es el “Capitán Barbatriste”. Viene a ser similar a la “El Maestro de Esgrima”, con la diferencia de que en aquella serán situaciones que me han ocurrido o me ocurran a mí, mientras que la otra estará pensada más para situaciones genéricas. Bueno, no sé si me he explicado muy bien, pero creo que se entiende la idea. El caso es que ya no puedo aguantar más en silencio, porquie he terminado hasta los mismísimos de la incompetencia de algunos. Y tengo claro que quienes me atendieron no tienen culpa de nada, así que, trataré de hacer responsables a quien lo son en realidad.


Imagina que soy cliente de una compañía de telefonía móvil que se llama “Moviestrella” y, por las razones que sean, decido hacer portabilidad a otra que se llama “Naranja”. Hasta ahí, ningún problema. Por medio de un mensaje de texto (ya hemos perdido hasta el trato directo) me avisan que el día cinco se pasan mis datos entre ellos y que yo podré funcionar ya con “Naranja”. Por otro lado, “Naranja” me avisa que ese mismo día me darán mi nuevo terminal (que no pueden decir móvil, no). Bueno, pues el día cinco a la tarde después e hablar con grabaciones, pulsar números en el teléfono y hablar con distintas señoritas tanto de la compañía telefónica como de la empresa de transportes que debe repartirlo, hemos llegado a la conclusión que nadie tenía en dichoso móvil, pero sí se han pasado mis datos por internet.


Resumiendo, que hoy, casi a la hora de comer me ha llegado ya el dichoso aparatito. Así que he estado dos días incomunicado vía móvil. Nadie ha tenido la culpa. Ni los de “Moviestrella”, ni los de “Naranja”, ni la de transportes.... pero yo he estado 2 días enteros sin teléfono... Así que no me queda más remedio que citarlos a todos ellos en la trasera de la catedral de mi pueblo... “Silbadora” y yo también iremos....



PD: ¿Soy el único que siente indefensión en este tipo de situaciones? ¿Por qué nadie tiene la culpa? ¿Por qué cuesta tanto cumplir la palabra dada?

miércoles, enero 06, 2010

it's a kind of magic (1983, queen)

En muchos hogares hoy habrá sido un día de sorpresas, de ilusiones, de alegría, de recuerdos, de madrugones, de carreras, de risas, de grititos contenidos, de gritos no tan contenidos, de risas, de lloros, de ilusiones, de papeles rotos, de cajas vacías, de roscón, de .... Anoche fue un acostarse llenos de ilusión, de inquietud, de imaginación, de escapadas furtivas por si se le veía aparecer, de bebida y comida preparada para ellos y para sus animales, de vueltas en la cama tratando de conciliar el sueño, ... Durante la noche, ellos habrán entrado sigilosamente, sin ruido, de puntillas, habrán dejado los regalos bajo el árbol o junto a los zapatos, y se habrán marchado con la misma celeridad con la que entraron, sin hacer un solo ruido....


Sólo son recuerdos mío. O, quizás, no sólo míos, sino que también pertenecen a una generación que ya ha cumplido más de treinta años cuya infancia giró en torno a Gaby, Miliki, Fofito y Milikito (en mi caso, Fofó murió cuando era demasiado niño aún), a las pinturas plastidecor, a colecciones de cromos, a jugar a canicas arrastrados por el suelo, a partidos de fútbol con mochilas y jerseys como postes, a bocadillos de mortadela y mantequilla, a ... Bueno, quizás por eso, porque teníamos lo que teníamos, la noche del cinco al seis de enero y la mañana del día seis constituían unos momentos especiales. Ni mejores ni peores que los de ahora. Simplemente, los nuestros.


No sé, tal vez me he puesto algo melancólico hoy por ser el día que es. Tampoco pasa nada, con hacerme caso, ya está y mañana será otro día en el que habrá otras cosas que contar. Pero, por si acaso, esta noche miraré por la ventana, quizás, la estrella de Oriente esté regresando al lugar donde descansa el resto del año y, quizás, también, pueda ver las siluetas de tres magos siguiéndola....


PD: ¿Hay algo que inspire más ternura como los ojos de un niño llenos de ilusión? ¿Por qué acabamos perdiendo esas ilusiones y esa inocencia? ¿A dónde van?

martes, enero 05, 2010

adoración de los reyes magos (1498, andrea mantegna)

Queridos Reyes Magos:

Aunque ya saben ustedes que prefiero denominarles a ustedes como los Magos de Oriente, seguiré hoy las pautas propias de este tipo de cartas. Disculpen la tardanza en haberles escrito esta misiva, pero ya saben que uno se lía y va dejando las cosas para el final.... y, bueno, luego deprisa y corriendo todo. Este año, no sé, no me he portado ni bien ni mal, me he portado. Desde luego que mi comportamiento ha tenido luces y sombras, pero en líneas generales creo que no he sido malo, en todo caso, algo regulero. Creo merecerme algo de lo que les voy a pedir en esta cartita, así que espero que me lo puedan traer. Ya imagino que están muy liados, mis queridas majestades, así que tampoco pasará nada si no pueden satisfacer mis peticiones esta misma noche. No se preocupen. Yo espero....


Miren, sus excelsas majestades, eso del oro, del incienso y de la mirra estuvo muy bien, pero, por favor, a mí no me traigan de esas zarandajas, que si las traen, las aceptaré con mucho gusto, pero que, vamos, que yo estaba pensando en otras cositas.... Desearía que me trajesen un poquito de paciencia, algo más de lucidez, buenas ideas, traigan cariño a raudales que ya me encargaré yo de repartirlo y, sobre todo, a ver si me pueden aportar un poco de besos y abrazos, que ando algo escaso...


Si sus camellos no andan cansados por el peso, lo mismo me pueden traer algo de buenos sentimientos, quizás un poquito de oído musical, lo mismo que de sentido del ritmo y ya, si pueden, algo para mis pies, una sierra eléctrica o eso... que tengo cierto problemilla con su olor... Y ya no tengo mucho más que decirles a sus altezas. Que espero que tengan una buena noche y que mañana descanses tanto como deseen... pero que no olviden las sonrisas de los niños cuando pasen por delante de ellos en sus carrozas esta tarde-noche... ni tampoco la sonrisa y la ilusión del niño grande de barbas...



PD: ¿Cómo se mueven con los camellos por la ciudad? ¿Vuelan? ¿Ya pueden con todo el peso de los regalos?

lunes, enero 04, 2010

el regreso del hijo pródigo (1662, rembrandt van ryn)

Me lo han dicho hoy. No he sabido qué responder. Miles de cosas han pasado por mi cabeza. Miles. Y, sin embargo, me he callado. No he abierto la boca. Me limitado a asentir con la cabeza y mantener el silencio. La frase ha sido, al menos para mí, demoledora, no sé, me ha hecho pensar en mi vida pasada y mi vida presente. La frase ha sido, textualmente: “lo que necesitamos no es que nos quieran mucho, lo que necesitamos es que nos quieran bien”. Y ahí me he quedado. Silencioso. Inmóvil. Con la cabeza generando mil pensamiento a la vez. Mil ideas generándose al mismo tiempo. Y no he sabido qué decir. Desde luego que he pensado si yo he querido mucho o bien. No lo sé. Creo que he hecho de ambas cosas. Unas veces juntas. Otras, por separado. Que no digo que esté bien o mal, sólo que lo he hecho...


Frases como ésta me hacen darme cuenta de lo afortunado que soy. De la buena estrella que tengo al rodearme de gentes muy valiosas en distintos ámbitos y que tienen a bien incluirme en sus círculos más próximos. Quizás, por oposición, también sirve para que uno se dé cuenta de que no es tan bueno, en algunos aspectos como pretende hacer/se creer. No sé que son ideas que me vienen a la cabeza y lo mismo no tienen ninguna conexión con nada, o quizás con todo. No lo sé, ni idea. Pero me siento muy bien por saber que me rodean mentes limpias y claras que me iluminan en mi vida diaria. Me hace sentir bien saber que hay faros que alumbran para que no naufrague contra riscos y acantilados. Aunque, a pesar de ello, me encabezone en pilotar la nave hacia la oscuridad. Pero los faros, y sus fareros, siguen ahí... Eso lo sé...


Pues eso, que, posiblemente sea todo cierto. Que lo único que necesitamos es que no quieran bien, no mucho. Es decir, que necesitamos que nos quieran con calidad....



PD: ¿Hemos querido con calidad o con cantidad? ¿Y cómo nos han querido? ¿Cómo fuimos más felices?

domingo, enero 03, 2010

el cha-ca-chá del tren (1994, el consorcio)

Hace un rato debería haber cogido un tren y haber salido con destino hacia la Capital del Reino. Pero no ha sido así. Me he quedado. He pospuesto la partida. No tenía ganas de marcharme. Sí, debería haberlo hecho, pero ha sido que no. Por un lado, tampoco es que tenga grandes obligaciones estos días en cuanto al trabajo, así que ... Por otro lado, estar en el pueblo de uno siempre es agradable y uno trata de estirar al máximo la relación y la estacia con su ambiente, con su entorno ... Por una tercera vía, el terrible trancazo que llevo un par de días arrastrando, estornudos, toses, frío, fiebre... han hecho que haya reculado sobre la idea inicial y me haya quedado en casita. Lo sé, soy débil de voluntad...


Supongo que, en el fondo, hay una verdadera razón para esta no-marcha. Me temo que es el no-deseo de volver a la gran urbe, a la ciudad donde me espera la rutina, el mismo día a día que, aun cuando pudiera ser idéntico al que me esperase en mi pueblo, es distinto porque no es en mi pueblo. Me espera el metro, el despacho, el tráfico y cierta, llamémosle, alienidad (que ni sé si existe esa palabra). Me explico, estoy bien, me voy haciendo a la capital del Reino, pero.. no es mi pueblo, no están ahí mis raíces, ni mi gente, ni... Bueno, simplemente, estoy en un lugar que no es el mío, que quiero que sea para no encontrarme alienado, para sentirlo como propio, para no estar solo... Pero no es el mío. Aún no es el mío. Y, a veces, me pregunto si lo será....


Pensaba ahora que, un catarro es un catarro, en mi pueblo y en la Villa y Corte. Que da igual dónde padecerlo. Pero, supongo, que no es lo mismo tenerlo en tu casa, con los tuyos, que en una casa ajena, que sí, que es donde vives, pero que aún no sientes como propia. Pasará el tiempo, releeré esto y diré que vaya tonterías las que escribía. Pero esto es lo que tiene este cuaderno de bitácora... escribir en cada momento lo que uno piensa o siente, sin que tenga que ser siempre lo que sienta o piense.



PD: ¿Añoras alguna vez tu sitio? ¿Dónde está tu sitio? ¿A quién quieres en él?

sábado, enero 02, 2010

el alpe d'huez (2004, jarvier garcía sánchez)

Hace medio siglo, tal día como hoy hace exactamente cincuenta años se nos fue “Il Campionissimo”. Se nos fue la leyenda y nos quedó el mito. La dudas acerca de cómo nos dejó, no hacen sino agrandar ese status. Para unos fue la malaria, mal diagnosticada y mal tratada, mientras participaba invitado en una carrera en Burkina Fasso (entonces se le llamaba Alto Volta). Para otros, fue envenenado porque así lo hizo saber un sacerdote octogenario benedictino francés que había recibido en confesión esa información. La verdad, me importa poco cómo falleció, es más, creo que a quien tiene que importarle es a su familia, y ya hace años zanjó esas discusiones su hijo Faustino. Lo que me extraña es que un monje con más de ochenta años decida romper un secreto de confesión... “Cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras” (aunque esto sea apócrifo...)


No obstante me quedo con el Fausto Coppi que asombró a todo el mundo. Con el ciclista que deslumbró conquistando Giro y Tour en el mismo año por primera vez. Con aquel que conoció a la “Dama de Blanco” y fue, incluso, criticado por el Papa (en el fondo, es por mi querencia hacia los canallas). Me quedo con el deportista que libró espectaculares batallas en distintos puertos de montaña su rival más enconado, el gran Gino Bartali. Aquel que trabó amistad con Bahamontes y le aconsejó que luchase por la general del Tour y no por la clasificación de la Montaña. Me quedo con aquel a quien sus seguidores besaban por donde pasaba. Me quedo con el que generó debate y dividió a Italia en dos bandos, los “coppistas” y los “bartalistas”. Me quedo con aquel a quien la Segunda Guerra Mundial cortó su progresión y, a pesar de ello, supo, y pudo, rehacerse. Me quedo con Fausto Coppi, “Il Campionissimo”.


Malaria o veneno. Da igual. Se fue hace casi una vida. Y se nos privó de uno de aquellos que escribieron las más hermosas gestas de este deporte sobre carreteras de piedra, polvo y barro. Por cierto, ¡¡Felicidades Amali!!



PD: ¿Por qué hay veces que da la sensación de que, por edad, te has perdido grandes momentos de la Historia? ¿No has soñado nunca con vivir o haber nacido en otra época? ¿En cuál?

viernes, enero 01, 2010

el pianista (2002, roman polanski)

Propósito nuevo para el año 2010: escribir todos y cada uno de los días en este blog. Veremos cuánto aguanto. De momento, el resto de buenos propósitos, ya los he incumplido (y eso que estamos en el día uno del año...) Si todo va a ser así... casi mejor que llegue ya el dos mil once. Pero hoy, como primer día del año, quiero hablar de lo ocurrido anoche, de los fantásticos y deliciosos instantes que viví en esta noche en el que el año cambia. Y, sin lugar a dudas, esta experiencia se la debo a las distintas personas que me invitaron a reunirme con ellos. Sin ellos, desde luego, esas dos horas y pico después de las campanadas, no hubieran sido lo mismo.

En tan poco espacio como me autoimpongo es complicado explicar todo lo que ocurrió. Ni tan siquiera para hacer un breve resumen, así que realizaré un par de pinceladas de todo lo que ocurrió. O mejor, contaré cómo acabó esa parte de la velada. Es simple. Siete personas cantando, acompañadas por un piano, las más diversas canciones. De las teclas salieron distintas melodías que, por supuesto todos conocíamos y nos afanamos en cantar o tararear, en el mejor de los casos. Hubo canciones infantiles como las sintonías de Don Quijote de La Mancha, El Valle Secreto, Los Fruitis, Fraguel Rock, Érase una vez... También hubo tiempo para la Marcha Nupcial, la sintonía de Cheers, Qué será, Tamborilero, ....

Y para despedirnos qué mejor que hacerlo con el My way, La Pantera Rosa y el clásico “That’s all folks...” Lo cierto es que esos minutos en los que estuvimos cantando fueron muy especiales, quizás porque, en algunos momentos, revivimos parte de nuestra infancia, tal vez porque hubo algo que nos empujó a cantar juntos y con una sonrisa.... No lo sé, pero lo cierto es que fue muy significativo que varias personas distintas se unan para cantar por el mero hecho de querer hacerlo.... Bueno, y porque era nochevieja... Pero, principalmente, el mérito fue del pianista....


PD: ¿Cuántos momentos de este tipo has vivido? ¿Cuántas veces, estando con tus amistades o familia, ha habido algo que lo ha convertido en especial? ¿Cuántas veces has finalizado ya el año?
martes, septiembre 15, 2009

un día de cólera (2007, arturo pérez-reverte)

Día SEIS. El día de ayer acabó bien. Estuvimos viendo los tres compis una peli. Bueno, casi los tres, a Deivi le llamaron por teléfono y se perdió la mitad y nos quedamos solos Moi y yo. El título es lo de menos.... pero estuvo bien. Y hoy más de lo mismo. Se me olvidó comentar que ayer fui a encontrarme con unos cuantos funcionarios en su puesto de trabajo y la cosa fue bien, vamos, que me atendieron sin mayores problemas. Sigo intentando que me atiendan por teléfono, pero el tema está complicado, o eso me parece. Si ayer la excusa fue “perdona, no está mi secretaria y no te puedo atender”, hoy ha sido que sí, que me atienden, pero que no es su departamento, así que me han dado otro teléfono y otra persona de contacto.... Veremos cuánto crece esto...


Por lo demás, estamos de casting. Deivi se va a primeros de octubre y, por tanto, estamos buscando nuevo compañero de piso. Una experiencia nueva para mí... Hoy se han pasado por casa un irlandés y una turca. Si no recuerdo mal, John y Bahar, respectivamente. No sé, a mí, la chica turca me ha caído en gracia... No tenía ninguna gana de irse a su casa, ha estado más de una hora sentada en el sofá charlando. Eso sí, cuando se van los “candidatos”, nos reímos un poquito, principalmente por las meteduras de pata nuestras. Por ejemplo, en un arranque de erudición, a Moi le ha dado por comentarle al irlandés los nombres de los leones de las Cortes (Daoiz y Velarde, como quienes lideraron la resistencia contra los franceses en 1.808 y conocidos popularmente como “Malospelos” y “Benavides”), que le importaba menos que nada. Y en un arranque le he dicho a la chiquita que no se mordiese las uñas, pero digamos, que he elevado un poco el tono de voz. Se ha quedado pálida, pero no lo ha hecho más. Esto del casting promete...



PD: ¿Eso de “no es de mi competencia” lo enseñan cuando uno adquiere el status de funcionario? ¿Por qué los franceses hacen películas tan raras?

lunes, septiembre 14, 2009

vértigo (1996, ismael serrano)

Día CINCO. El despertador se ha mostrado despiadado a eso de las cinco de la “madrugada” y no ha me ha permitido seguir disfrutando de mi cama. De la última noche, en bastante tiempo, en MI cama... Bueno, el despertador y la RENFE, que me temo, que no tenía previsto retrasar la salida de uno de sus trenes con dirección a la capital del Reino, porque yo llegase tarde. Así que, arriba, aseo personal y rematar los últimos detalles de la cantidad de cosas que me llevo en esta segunda tanda... No voy a acudir al tópico ése de que parecía Paco Martínez Soria en la gran ciudad, pero es la idea. Una maleta grande rellena por encima de su capacidad, un par de trajes, el portátil con el que poder contar estas aventuras y otro paquete más, me he trasladado hasta aquí... Ya no sé si la gente me miraba raro o no. No lo sé. Tampoco me importa. Sólo estaba pensando en llegar a casa... A mi nueva casa, se entiende...


En casa estaba Deivi. Un tipo muy agradable, quizás la conversación no es su fuerte, posiblemente, entre otras cosas, porque soy un elemento extraño que acaba de entrar en su vida... Después de instalarme hemos estado charlando un ratito. Es calladito, pero muy listo, el tío. Total, que también ha tocado hacer compra, porque tengo el vicio de comer dos veces al día (un café bebido en el desayuno no es una de las comidas del día) y, de momento, de aire no me alimento, así que ....


En lo laboral, ya he empezado a topar con la administración. O, concretamente, con los funcionarios, de esos que por la mañana no trabajan y por la tarde no van... Todo el santo día para que me cojan el teléfono y no hay manera. Si sólo quiero que me den cita para la semana que viene... Veremos qué pasa con este tema. Seguiré informando...



PD: ¿Por qué, a los que somos de provincias, acudir a una gran capital nos hace sentirnos como hormiguitas? ¿Complejo de inferioridad? ¿Temor a lo desconocido?

viernes, septiembre 11, 2009

canción del auto nuevo (1975, gaby, fofó y miliki con fofito)

Día DOS. ¡Cómo cambian las cosas! Si ayer tardé la intemerata en dormirme, lo de anoche fue como el día y la noche. No había puesto el segundo pie en la cama y ya estaba completa y profundamente dormido. Posiblemente ayudó la cena con el jefe más el vino con el que se acompañó a tan necesaria ingestión. Entre que tenía hambre y que el jefe apenas bebe... pues eso, que caí rendido. Supongo que también hubo algo de liberación de presiones y de tranquilidad y relajo en cuanto a lo que se espera de mí y lo que yo mismo me exijo. En definitiva, un día muy cargadito de emociones y de actuaciones que he tenido que realizar y que, al final, he pagado con un cansancio supino.


Así que después de la cena, un viajecito en el suburbano y caer casi inconsciente al acostarme.... el despertador no me ha dado tregua, ha sonado cuando con más cariño me abrazaba Morfeo. Y puesta en marcha, ducha rapidita y de nuevo, de citas y reuniones. Primero una reunión con los jefes, luego otra reunión, ésta ya de negocios, y para finalizar una última, pero, en este caso, alrededor del yantar. Muchos datos, mucha información, teléfonos, direcciones decorreos electrónicos.... Y, para acabar, me vuelvo al pueblo a pasar el fin de semana, así que he pasado en un visto y no visto por el hogar, he recogido la maleta y a la carretera....


Reconozco también que, durante el viaje, me he dormido durante unos cuarenta minutos.... Lo siento, pero lo necesitaba y, además, la vuelta al pueblo tenía su miga... Quinientos ochenta kilómetros, aproximadamente, con tres paradas intermedias para que se apeasen mis compañeros de viaje en sus lugares de residencia..... Total, que si bien la conversación a lo largo de este regreso ha estado salpicado de anécdotas, risas, llamadas de teléfono, mensajes, discusiones, confesiones en voz queda, .... lo cierto es que ha sido algo de paliza...



PD: ¿Por qué siempre toca despertarse y levantarse cuando estamos en lo mejor del sueño? ¿Por qué la vuelta a casa resulta siempre tan gratificante?
jueves, septiembre 10, 2009

cuatro ases (1903, cassius marcellus coolidge)

Día UNO. La de Dios. Me ha costado dormirme lo impensable. Como casi siempre, me he metido en la cama con la radio encendida, en tono que, conforme pasan los minutos se convierte en un susurro y que acabo ni oyendo ni escuchando mientras caigo en los brazos de Morfeo. Pero nada, anoche fue imposible. Vueltas y más vueltas. La cama. Los almohadones. Los cojines... Todo me molestaba. Lo único que sé es que no he llegado a oír las noticias de las cinco de la mañana. Increíble. Y luego he amanecido a las nueve... Aunque, eso sí, lo de levantarme ya ha sido otra historia, porque reconozco que he remoloneado un buen rato...


Al levantarme, nada se sabía de mis compañeros de piso. Una duchita, vestirme y a la calle. Después de situarme por el barrio y pasear un ratito, me he encontrado con la Asociación de Comerciantes de Castilla y León (o algo así era). Pedía, protestaban, solicitaban, reclamaban o lo que quiera que hiciesen por el Comercio Justo. Total, que vendían, muy baratitos, kilos y kilos de azúcar, plátanos y naranjas (hasta donde yo he visto. Cuatro de azúcar me he llevado. Dos euritos. Luego a comer. Y después de llenar el estómago... tocaban las cosas serias. ¡¡A currar!! (que es a lo que hemos venido)


Estaba citado a las seis y media, pero me ha tocado esperar casi tres cuartos de hora. Es lo que tienen los jefes, que pueden llegar tarde, se disculpan y asunto arreglado. En fin ... He conocido a mis nuevos jefes o, mejor dicho, a aquellos para quien trabajaré. Parecen buena gente. Por un momento he tenido casi un exceso de responsabilidad futura y me ha dado algo de vértigo todo, pero, bueno, con un poco de tranquilidad, quizás, sea capaz de cumplir las (auto) exigencias requeridas. Tengo ganas de empezar. Veremos cómo se van dando las cosas...



PD: ¿Cuántas veces cumplimos todo aquello que nos proponemos? ¿Lo que se espera de nosotros (o lo que queremos dar de nosotros mismos) nos espolea o nos bloquea? ¿Cuántas veces hemos cumplido esas (auto) expectativas?

miércoles, septiembre 09, 2009

amanecer (2008, stephenie meyer)

Día CERO. Definitivamente, no me cabe la vida en una maleta. Creo que también ayuda el hecho de que siempre he sido un poco Diógenes, pero no me cabe todo lo que me quiero llevar en una maleta. Y es jodido. Jodido y doloroso. He tenido que establecer un orden de prioridades sobre qué era conveniente llevar y qué no. Al final, de lo que me llevo, no me dejo nada. Seguro que acabo echando cosas de menos, muchas. Tratar de meter una habitación con todas sus cosas, con el contenido de sus armarios, de la librería, de los cajones, de .... es complicado. Muy complicado. Creo que llevo todo lo necesario, pero sólo lo creo. Cuando deshaga la maleta será muy probable que empiece a extrañar cosas.


Me ha costado dormirme esta noche. No eran nervios, nada de eso. Era... no sé lo que era, pero he dado unas cuantas vueltas en la cama y cuando la sábana empezaba a estrangularme, creo que ése ha sido el momento en que he perdido el conocimiento. El trayecto en tren se me ha hecho eterno, apenas tres horas, pero eternas, larguísimas... Ya no sé si ha sido por lo que he dejado atrás o por lo que me espera delante... Dudas, muchas dudas...


Ha aparecido J.One y he ido con él a ver el piso. La verdad es que mola. Mucho. Me gusta. Amplio, iluminado, bien decorado y pintado y, sobre todo, con compañeros muy agradables. Parece que el tema vivienda ya lo he solucionado y bastante bien por suerte. Luego, unas cervecitas con J.One y uno de los compañeros. Posteriormente a casita, deshacer maleta, hacer la cama y ahora me vuelvo al salón para seguir de palique con mis nuevos compañeros de piso. Lo cierto es que algunos de mis miedos y temores se han ido disipando. Veremos qué nos ofrece mañana el día. Al fin de cuentas, hoy sólo es el Día Cero.


PD: ¿Realmente será una buena decisión la tomada? ¿Me podrá la capital o podré yo con ella? ¿por qué me he olvidado el cepillo de dientes?
lunes, agosto 25, 2008

vercingétorix hace entrega de sus armas a julio césar (1889, lionel noël royer)

Hace veinticuatro años dormí y soñé despierto al tiempo. Hace veinticuatro años, sin tanta tecnología, sin tantos medios de comunicación, sin una información tan inmediata como la de ahora ... fui subcampeón olímpico. A miles de kilómetros de distancia, lo fui. Como lo fueron Héctor Quiroga o Martín Tello. Seis juegos olímpicos después vuelvo a alcanzar ese puesto. Quería haber subido un peldaño más, pero no he podido, casi, pero no. En Los Ángeles un grupito de universitarios comandados por un tal Michael Jordan y un tal Bobby Knigth nos derrotaron, pero nos importó poco, ese segundo puesto era nuestro El Dorado particular. Esta vez no, esta vez queríamos el oro de verdad, la medalla buena, la gloria, el laurel... Y no han sido un grupito de jovenzuelos imberbes quienes nos han privado de ello, no. Han sido las grandes figuras, los mejores a nivel mundial quienes no han querido que lo lográsemos...


Pero han tenido que sudar, han tenido que sufrir, han tenido que esforzarse al máximo porque si no hubiese sido así, ellos ocuparían ahora nuestro lugar. Veinticuatro años después, puedo gritar con orgullo y con la cabeza bien alta, porque sé que esto no es flor de un día, ¡¡SOY SUBCAMPEÓN OLÍMPICO!! Y, tal vez, ahora me encuentro un poco dolido por ello, y recuerdo alguna otra situación del pasado, y sigo molesto por ello, pero sé, que mañana me levantaré por la mañana y podré decir ¡¡ SOY SUBCAMPEÓN OLÍMPICO!! Y lo haré contento, sin lamentarme, envalentonado porque lo disfrutaré y dejaré en el pasado los “angolazos”, las clasificaciones por debajo del octavo lugar, los amargos cuartos puestos....


Y antes de acabar debo dar las gracias a Pau, Rudy, Ricky, Juan Carlos, José Manuel, Felipe, Carlos, Raúl, Berni, Marc, Álex, Jorge y don Alejandro. Pero, principalmente tengo que darles las gracias a Beirán, Llorente, Arcega, Margall, Sibilio, Romay, Martín, Corbalán, Solozábal, De la Cruz, Iturriaga, Epi y don Antonio Díaz-Miguel porque ellos me envenenaron e inocularon este mal en mi cuerpo que se llama BA-LON-CES-TO.



PD: ¿Por qué cuándo sueñas con algo y no lo consigues te inunda la amargura? ¿Por qué, pasado el tiempo, valoras lo logrado?

miércoles, agosto 20, 2008

aeropuerto 75 (Jack Smight)

Abenauara, Agustín, Alfredo Alfonso, Alicia, Amalia, Amalia, Ana, Ana Gema, Anam, Ángel José, Ann Marie, Antoanet, Antonio, Antonio, Araceli, Ayoze Javier, Baldomero, Begonia, Betsabé, Carlos, Carlos, Carlos, Carmen, Carmen Isabel, Cecilia, Clara, Claudia, Claudio Manuel, Cristian, Cristina, Cristina, Cristina, Daniel, David, Demba, Domenico, Elena, Elsa, Esperanza, Esther María, Ethan, Eugenia.


Fayna Elizabeth, Fernando, Francisco Javier, Francisco Javier, Francisco Javier, Gabriel, Gabriel, Gerd, Gladys, Honorio, Ignacio, Inés, Inmaculada, Isaac, Isabel, Isabel, Javier Sebastián, Jorge, Jorge, Jorge, Jorge, Jorge, José, José, José, José Francisco, José Joaquín, José Manuel, José Vicente, Juan, Juliana, Laia, Laudencio, Lidia, Lourdes, Lucas, Lucrecia.


Manuel, Manuel, Manuel, Marco, María, María, María Carmen, María Carmen, María De Las Nieves, María Del Carmen, María Del Carmen, María Del Carmen, María Del Carmen Sofía, María Del Pino, María Gema, María Jesús, María Lourdes, María Luisa, María Luisa, María Resurrección, María Teresa, María Teresa, María Victoria, Mariano, Mario, Mercedes, Mercedes, Miguel, Miguel, Mónica, Mónica, Mukeshmani, Mustafa, Mustapha Paganna.


Nguni Toka, Nieves, Niklas, Oscar Gabriel, Pablo Enrique, Patricia, Pedro Pablo, Pierrick, Pil, Pilar, Pilar, Raquel, Raquel, Rayco, Roberto, Roberto Alexandre, Ronaldo, Rubén, Rubén Daniel, Sara, Sergio, Sergio, Siomara, Sira, Sonia, Sonsoles, Susana, Tamara, Telesforo, Tomás, Verónica, Víctor, Alejandro, Alejandro, Dara, Keila, Yaiza, Yanina, Zenaida Del Pino.


"Sit tibi terra levis....."
miércoles, diciembre 19, 2007

el fugitivo (1993, andrew davis)

Hoy, por primera vez, te he seguido. He corrido por parques y jardines. Saltado en las aceras. Paseado por las avenidas. Tras de ti. Siempre tras de ti. No me veías. O eso quiero creer. Que no sabías que yo, hoy, te espiaba. He cruzado, raudo, pasos de cebra. He esquivado charcos. Me he sentado en bancos. Y tú no sabías que yo estaba allí. O eso quiero creer. Mientras te seguía, me iba haciendo preguntas. De algunas sabía la respuestas. De otras, no las sé. De unas cuantas más, simplemente, no quería saberlas. He atravesado plazas soleadas. Pateado una pelota. He cedido el paso a una señora cargada con bolsas. Todo ello aprovechándome de tu ignorancia. O eso quiero creer.

Por un instante, coincidiendo con un momento en que unas nubes se han interpuesto entre el sol y la ciudad, te he perdido de vista. Quizás me he distraído. Tal vez has tratado de despistarme. No lo sé. Tampoco me lo he planteado, lo hago ahora recordando esa situación. Me he escondido en las esquinas, temeroso de que, tal vez, pudieras girarte, sintiendo mi presencia, y volvieras la cabeza a atrás. No lo has hecho. Y te he seguido. Sin que lo supieses. O eso quiero creer. He pasado junto a interminables obras tratando de seguir tu ritmo. Recorrido callejuelas angostas. Pisado empedradas calles. Y tú no sabías nada de todo eso. O eso quiero creer.

Y te lo digo ahora. Y te lo digo porque me he dado cuenta, querida sombra, que por primera vez, hoy tú no has venido conmigo y he tenido que seguirte. He tenido que buscarte porque hoy no estabas conmigo. Y lo hago ahora porque me he dado cuenta de que tú, siempre, desde el primer paso, te diste cuenta, supiste que yo te seguía. Y has jugado conmigo haciéndome correr, saltar, sentarme, jugar... como el resto de las veces, lo he hecho yo contigo.


PD: ¿ Por qué hay veces que las cosas suceden al revés? O mejor, ¿por qué no pueden suceder de manera contraria? ¿Por qué no podemos seguir a nuestra sombra?
jueves, noviembre 01, 2007

el entierro del señor de orgaz (1734, miguel jacinto meléndez)

Yo tengo un hada. No lo suelo contar, pero la tengo. Existe. Es de carne y hueso. Es mi hada madrina. Mi hada dice que le gusta cómo escribo. Mi hada dice que le gusta leerme. Mi hada dice que le gustaría tener ese don, pero que no lo posee. Y, la realidad, es que mi hada me miente. El siguiente texto lo ha escrito ella. Tengo la prueba. Lo único que he hecho ha sido ponerle puntos y comas. Nada más. El resto, palabra por palabra, es suyo. Y es real. Ha ocurrido así. No es imaginación. En el fondo, mi hada no me miente porque ella misma cree que no sabe escribir, pero está equivocada.


“Verás, esta mañana, temprano, fui al cementerio. Me gusta. Ya lo sabes. Y viví una experiencia de esas en que hablas contigo mismo. Entré en aquel monumental entorno y saludé a todos. Empecé luego a rezar una oración para ellos. A cada paso que daba, miraba a mi lado y les dedicaba una sonrisa. Sé que lo agradecían. Y me daban la bienvenida como cada año. Luego llegaron poco a poco las personas que van a visitar a alguien en concreto. Llevaban, como es obvio, ramos impresionantes para sus tumbas. Parecía todo aquello un tapiz multicolor, pero no era alegre como todo lo colorido. Tampoco era triste. Era natural y con mucha paz. Di un paseo allí. La cuestión es que yo no les llevé flores, pero no se si hice mal... Yo llevé unos pocos buñuelos y al azar, debajo de cada ramo, puse uno. Pensé que eso les gustaría. Al salir de allí mire hacia atrás y tuve la sensación de que ellos me sonreían a mi”


¿Es o no es un hada maravillosa? He leído este texto varias, bastantes, muchas veces. Cada vez que lo hago, se me forma un nudo en la garganta y me dan ganas de llorar. No son lágrimas de tristeza, ni de alegría... La verdad es que no sé de qué son... pero me gusta tener esa sensación.



PD: ¿Qué pasa por tu cabeza en días como el de hoy? ¿Te sientes triste? ¿Te gusta pasear/estar/entrar en los cementerios?

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